Prevenir cáncer con cambios en estilo de vida y dieta

El cáncer es una enfermedad no transmisible, multicausal, con diversos factores de riesgo que la favorecen. Sin embargo, realizando algunos cambios cotidianos simples en el estilo de vida, pueden reducirse las posibilidades de padecerla. Empecemos a tomar nota y comencemos a modificar aquello que está en nuestras manos.

La organización World Cancer Research Fund International, con sede en Londres, Inglaterra, difundió 10 nuevas recomendaciones para prevenir el cáncer:

Nuestras recomendaciones para la prevención del cáncer se basan en la evaluación de estudios sobre el cáncer y el estilo de vida en todo el mundo.

Susannah Brown, gerente senior del Programa de Ciencias de World Cancer Research Fund, manifestó:

Muchas personas creen que enfermar de cáncer se debe a sus genes, al destino o simplemente a la mala suerte; pero hay cosas que se pueden hacer para reducir el riesgo. En estos días hay mucha confusión sobre lo que es saludable y lo que no lo es. Nuestras recomendaciones se basan en las últimas investigaciones para que sepas que puede confiar en ellas.

1 Mantener un peso saludable

Mantener un peso saludable es recomendable para la prevención de diversas enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes tipo 2, entre otras. Y, además, según un nuevo informe de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la obesidad se asocia con 13 tipos de cáncer diferentes en los estadounidenses, entre los que se incluyen: cáncer de mama postmenopausia, tiroides, esófago, vesícula biliar, páncreas, estómago, riñón, hígado, útero, ovarios y colon.

La directora del CDC, Brenda Fitzgerald, explicó sobre este punto:

La mayoría de los adultos estadounidenses pesan más de lo recomendado —y el sobrepeso u obesidad pone a las personas en mayor riesgo de una serie de cánceres—, por lo que estos resultados son motivo de preocupación. Al llegar y mantener un peso saludable, todos podemos desempeñar un papel en la prevención del cáncer.

La obesidad es otro factor vinculado a tumores hormonodependientes y de colon, por lo que se preconiza el mantenimiento de un índice de masa corporal que oscile entre los 20 y 25, lo que implica no sólo restringir el consumo calórico sino básicamente el de grasas.(1)

2 Realizar actividad física con regularidad

Aunque parezca una recomendación reiterativa, la actividad física regular es fundamental en la prevención de enfermedades y para mantener la buena salud en general. Pero, además, existe evidencia científica que sería beneficioso para prevenir el cáncer.

Un grupo de científicos daneses de la Universidad de Copenhague realizó una investigación cuyos resultados fueron publicados en la revista “Cell Metabolism”. Bajo la dirección de Pernille Hojman, hallaron que el efecto protector que tiene el ejercicio físico sobre el cáncer, se debe al incremento de adrenalina que moviliza células llamadas NK del sistema inmunitario, las que previenen el desarrollo de las células cancerígenas o detienen su progreso.

Hojman indicó lo siguiente en relación a la actividad física:

Se sabía que la infiltración de células NK puede controlar y regular el tamaño de los tumores, pero nadie había investigado cómo el ejercicio ayuda a regular el sistema.

Una de las preguntas que los pacientes con cáncer se hacen siempre, es cómo deben ejercitarse y si pueden hacer cualquier tipo de ejercicio.

Hasta ahora, ha sido difícil aconsejarlos sobre la intensidad a la que deben ejercitarse, pero nuestros datos sugieren que sería beneficioso ejercitarse a una intensidad alta para provocar un pico de adrenalina y así reclutar a las células NK.

Josep Tabernero, jefe del servicio de Oncología del hospital Vall d’Hebron, de Barcelona, España, opinó al respecto:

Cada vez tenemos más datos que indican que, de manera general, la actividad física es beneficiosa para casi todo el mundo.

3 Mantener una dieta equilibrada

Una dieta equilibrada es siempre beneficiosa para la salud. Adicionalmente, mantener una alimentación saludable que incluya determinados tipos de alimentos puede ayudar a prevenir el cáncer. Por ejemplo, el aceite de coco, la piña, el salmón, las bananas maduras, la chirimoya, entre otros.

La Sociedad Americana del Cáncer puntualizó al respecto:

Numerosos estudios han demostrado que una dieta basada en vegetales ofrece mayor protección contra el cáncer que cualquier dieta comercial.

El cáncer de colon, por su parte, es la neoplasia en la cual la dieta jugaría el papel más importante. La presencia de fibras dietéticas y de vegetales reduce la incidencia de esta neoplasia dado que inducen a la formación de ácidos grasos de cadena corta que protegen a las células del intestino distal. Por lo tanto, en la actualidad se recomienda incrementar el consumo de fibras al 50% (18 g/día).(2)

4 Evitar las comidas de alto contenido calórico

Limitar la ingesta de alimentos de alto contenido calórico, procesados con elevado aporte de grasas, ayuda a mantener un peso equilibrado, evita la obesidad y, en consecuencia, previene el cáncer.

Lucio Criado, médico clínico y vicepresidente de la Sociedad Argentina de Medicina, argumentó al respecto:

Quienes consumen más hidratos de carbono refinados son los que más se enferman.

Tampoco todos los hidratos de carbono tienen la misma calidad nutricional. El de las frutas y verduras frescas, por ejemplo, es superior al de las harinas refinadas y dulces: la peor combinación es la que llamamos 'dieta carbo-grasa', que combina hidratos de carbono de absorción rápida —provenientes de las harinas y los dulces— con grasas saturadas conocida popularmente como dieta–chatarra.

5 Limitar el consumo de carne roja procesada

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que el consumo de carne procesada aumenta significativamente el riesgo de padecer cáncer.

La nutricionista ecuatoriana Francisca Cifuentes, del Centro Biyó, comentó al respecto:

Lo más preocupante es que las nuevas generaciones han aumentado la cantidad de proteína a 30% del valor calórico total y esto eleva el riesgo de padecer cáncer.

La carne roja incrementa hasta en 1.8 el riesgo de cáncer de colon por variadas razones. Entre ellas, la formación de aminas heterocíclicas en el proceso de cocción, la de compuestos N-nitrosos y el aporte de grasas.(3)

6 Limitar el consumo de bebidas azucaradas

Una investigación del Consejo de Cáncer Victoria y la Universidad de Melbourne de Australia, publicada en la revista “Public Heath Nutrition”, analizó 3.283 casos de cáncer asociados con la obesidad y halló que el consumo de bebidas azucaradas eleva el riesgo de cáncer.

El director ejecutivo del Consejo del Cáncer de Victoria, Todd Harper, dijo al respecto:

Las bebidas azucaradas, incluyendo las gaseosas, son causantes de obesidad y aumentan el riesgo de 13 tipos de cáncer.

7 Evitar el consumo de alcohol

El doctor Alejandro Turek, médico especialista en oncología, expuso lo siguiente sobre el impacto del alcohol en el cáncer:

El alcohol es un carcinógeno, una sustancia que potencialmente genera cáncer. Eso es algo conocido para la medicina. Aunque es importante diferenciar su toxicidad directa sobre los tejidos de órganos por los que pasa, como la boca, la faringe, el esófago y el estómago —donde la toxicidad del alcohol es directa— de aquella producida en órganos donde se metaboliza y su toxicidad entonces es diferente, como el hígado.

El alcohol, por su parte, debiera limitarse a no más de 2 porciones diarias.(4)

8 Evitar los súper alimentos

La recomendación en este punto se dirige a basar la alimentación en una dieta sana y equilibrada y evitar confiar en suplementos nutricionales o súper alimentos que prometen mucho más de lo que dan. Con un consumo variado de alimentos naturales, se puede cubrir los requerimientos de vitaminas, minerales y fibra necesarios para una buena salud.

9Apostar por la lactancia

La lactancia tiene múltiples beneficios para el bebé que ya son más que conocidos; pero, además, se suman los que protegen a la mujer de enfermedades como la diabetes tipo 2 y el cáncer de mama.

10 No rendirse tras un diagnóstico de cáncer

La médico de familia Carolina Pérez, de Málaga, España, explicó sobre la importancia de la actitud frente a la enfermedad:

En el caso de un enfermo, la forma de actuar frente a su estado de enfermedad va a determinar su forma de participar en su curación. Si tiene una actitud positiva colaborará con su médico para modificar hábitos de vida y cambiar determinadas pautas mentales que inciden en su estado emocional y en su inmunidad. El paciente puede luchar, huir o paralizarse. Cuando se le comunica a un paciente un diagnóstico, este escucha palabras médicas que traduce en su mente según lo que ha escuchado en la tele, o le ha dicho un vecino o un familiar acerca de esa enfermedad. Dependiendo de la confianza en su médico, decidirá darle más credibilidad a unos u otros, y según la capacidad que tenga para resolver situaciones difíciles, se dejará llevar por el miedo o por su fuerza interior para hacer frente a esa enfermedad. Si reina el miedo y la sensación de invalidez, se dispara el mecanismo del distrés (respuesta insana al estrés) que provoca la liberación en sangre de una serie de sustancias que, si se perpetúa esa situación, originan un estado de toxemia química donde la acidez sanguínea, la tristeza, la desesperanza y la depresión imperan.

Fermí Capdevila, coordinador de oncología médica del hospital de Igualada, Barcelona, España, resumió la actitud existente en pacientes que padecen cáncer:

… en el trabajo del día a día he visto que personas con una buena actitud afrontan mejor algunos tratamientos, mientras que en los pacientes muy pesimistas se acelera la situación de deterioro.


(1), (2), (3), (4)Resumen objetivo elaborado por el Comité de Redacción Científica de SIIC en base al artículo "La Dieta y la Prevención del Cáncer.”, de Cummings JH, Bingham SA.

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