Coco y aceite de coco

Es un aceite vegetal, conocido también como manteca de coco. Se trata de una sustancia grasa que contiene cerca del 90 % de ácidos saturados, extraídos mediante prensado de la pulpa de los cocos. Sorprendentemente es el único que no se oxida al calentarlo, es el más sano de todos los aceites.

Desde tiempos inmemoriales se usó exclusivamente en países orientales como Singapur, Malasia, Sri Lanka, Tailandia, Filipinas, incluso en la India, ya que la producción de la palma es extensiva. En la actualidad, utilizan el aceite de coco en la preparación diaria de sus alimentos, por lo que dicha población no sufre de sobrepeso, además de darle diversos usos nutritivos, terapéuticos e inclusive cosméticos.

Investigaciones sobre las propiedades del aceite de coco

Sus maravillosas propiedades han sido producto de diversas investigaciones médicas en todo el mundo:

Un estudio del Boston University School of Medicine realizado por el Dr. Thomas DD Istfan, en 2013, con más de 30,000 personas concluyó:

El consumo de aceite de coco, no aumenta el riesgo de enfermedades del corazón.

Fatty acids and atheroesclerotic risk, realizado por el Dr Thijjsen, en 2005 en miles de personas manifiesta:

el consumo de aceite de coco no aumenta el riesgo de ateroesclerosis.

Una extensa investigación publicada en el 2The Journal of Fharmatiucal Scinces and Research” (Revista Internacional de Ciencias Farmacéuticas e Información), titulada Cocononut oil, the healt hest (El aceite de coco es el aceite más saludable de todos) del médico Aakasha Gupta, de 2010, resume lo siguiente:

El aceite de coco es el más saludable en la Tierra porque no solo se usa para la diabetes sino también para reducir peso, riesgo de aterosclerosis, riesgo de cáncer, prevenir infecciones bacterianas, víricas y fúngicas, mejorar la digestión y la absorción de nutrientes. La diabetes tiene que ver con el azúcar, el azúcar en nuestro cuerpo conocido como glucosa en la sangre. Hay una grasa que los diabéticos pueden consumir sin miedo, esa grasa es aceite de coco, ayuda a regular el azúcar en la sangre, ayuda a suministrar energía a las células porque se absorbe fácilmente sin la necesidad de enzimas o insulina. El aceite de coco en la dieta mejora la acción de la insulina y mejora la afinidad de unión en comparación con otros aceites. Es un antioxidante natural. Protege al cuerpo del daño de los radicales libres y previene el envejecimiento prematuro y la enfermedad degenerativa. El aceite de coco es el mejor aceite en el planeta. Forma una barrera contra las infecciones, suaviza e hidrata nuestra piel y evita las arrugas, la flacidez y las manchas de la edad. Promueve la salud del cabello y la tez, protege de los rayos UV. Ayuda a eliminar la fatiga mental. También ayuda a tratar diversos problemas de la piel, incluidos la psoriasis, la dermatitis, el eccema y otras infecciones de la piel.

Según el Coconut Research Center (Centro de Investigación del Coco), el aceite de coco mata los virus que causan la gripe, el sarampión, hepatitis, herpes, SARS y otros riesgos graves para la salud. También mata las bacterias que causan las úlceras, infecciones de la garganta, infecciones del tracto urinario, neumonía y gonorrea. Finalmente, es también eficaz en la eliminación de hongos y levaduras que causan tiña, pie de atleta, candidiasis y dermatitis del pañal. Además de ello su uso está comprobado en diversos aspectos nutricionales y curativos.

Propiedades del aceite de coco

1 Inmunidad

Fortalece el sistema inmunológico porque contiene ácido laúrico, ácido cáprico y ácido caprílico que poseen amplias propiedades antibacterianas, antifúngicas (combate los hongos) y antivirales. En países orientales antes mencionados, además de Japón y Hong Kong, es muy utilizado en el tratamiento paralelo al VIH (sida). El aceite de coco también ayuda a combatir la Cándida Albicans y el helicobacter pylori.

2 Digestión

Facilita la absorción de nutrientes como vitaminas, minerales y aminoácidos. Utilizado cotidianamente como ingrediente de reemplazo al aceite hidrogenado, ayuda muchísimo en diversos padecimientos estomacales como en el síndrome de colon irritable. Se ha demostrado eficacia en pacientes con gastritis que sienten molestias al comer frituras, no padecen de éstas al preparar sus alimentos con aceite de coco debido a su fácil digestión. La presencia de cadena media triglicérido y ácido graso reduce el trabajo del hígado y también previene la acumulación de grasa. Facilita la prevención de las enfermedades del riñón y la vesícula biliar. Ayuda a disolver los cálculos renales y es útil en el tratamiento de la pancreatitis.

El coco es prácticamente el único alimento que contiene ácidos grasos de cadena corta, que al contrario que el resto de las grasas, no necesitan ni enzimas pancreáticas, ni bilis para su digestión, por lo que resulta ideal para las personas a las que se le ha extirpado la vesícula biliar y tienen dificultades para digerir las grasas.

Evita enfermedades cardiovasculares y problemas de tiroides como el hipotiroidismo, tan extendido hoy en día entre las mujeres.

3 Para pacientes post operatorios

El aceite de coco es tan digerible que incluso es recomendado en pacientes operados del estómago y/o intestinos, luego del proceso de recuperación, porque es de muy fácil digestión. En los hospitales se les proporciona a pacientes que requieren una nutrición especial.

4 Consumo durante embarazo, lactancia y menopausia

Debido a que no genera aumento de peso, por el contrario lo controla y disminuye, es ideal para consumirlo en esta importante etapa de la mujer. Además de ello, evita la desmineralización de los huesos. Como se ha mencionado antes, mejora la capacidad del cuerpo para absorber minerales importantes. Estos incluyen el calcio y el magnesio que son necesarios para el desarrollo de los huesos. Así, es muy útil para las que son propensas a la osteoporosis después de la mediana edad.

5 Cuidado dental

El calcio es un componente importante de los dientes. Puesto que el aceite de coco facilita la absorción de este mineral por el cuerpo, ayuda en el desarrollo de los dientes fuertes.

6 Poderoso bactericida, anti hongos y antiviral

El aceite de coco mata hongos, porque posee ácido laúrico, que a su vez se ha utilizado de modo muy satisfactorio en pacientes con VIH (Sida), ya que han disminuido la carga del virus en la sangre, lo cual ha otorgado mejor calidad de vida en pacientes con este mal incurable. En países orientales, se utiliza este aceite con gran éxito para contrarrestar enfermedades virales o sistémicas debido a hongos. Además de ello, el consumo diario asegura un amplio espectro fungicida, es decir mata las bacterias, al ser consumido diariamente.

7 Aceite Fittnes

Se utiliza a menudo por los atletas, fisicoculturistas y por aquellos que están a dieta. La razón es que que el aceite de coco contiene menos calorías que otros aceites, su contenido graso se puede convertir fácilmente en energía y no conduce a la acumulación de grasa en las arterias y el corazón. El aceite de coco ayuda a aumentar energía, gran resistencia y generalmente aumenta el rendimiento de los atletas.

8 Amigo que combate la obesidad y la diabetes

El porcentaje de personas obesas y diabéticas en la zona oriental es apenas de 3%; 15 % en América Central y más del 50 % en México y EE.UU. Además de ello, un estudio ha demostrado que el 85 % de los diabéticos están obesos, es decir es un círculo vicioso que se rompe al resolver la obesidad, pues bajan los niveles de diabetes.

En países orientales como Malasia, Singapur, Filipinas, Hong Kong y Japón, se utiliza mucho el aceite de coco para preparar los alimentos y para freír, casi no se reporta incidencia de los males antes mencionados que son una pandemia en el mundo occidental.

El aceite de coco, posee altas cantidades de colesterol bueno, llamado HDL, colabora en el funcionamiento saludable de la tiroides y del sistema endocrino. Contribuye a acelerar el metabolismo y a quemar más energía, esto ayuda a las personas obesas y diabéticas a perder peso, es tan absorbible en el organismo que es digerido rápidamente, pero no se acumula en forma de grasa u obesidad, por el contrario, entra a combustión automática, contribuyendo a la pérdida de peso.

Si una persona desea bajar de peso de manera natural, aprovechando los beneficios del aceite de coco, se recomienda realizar varios análisis de colesterol y triglicéridos para tener un control estricto antes de comenzar su consumo. Luego de un mes, a los dos meses y finalmente al cabo de tres meses, notará que el colesterol y triglicéridos están en sus niveles más bajos y saludables.

Resultados eficaces en 7 pasos

Hemos visto los innumerables beneficios del aceite de coco al ser consumido, pero para obtener mejores resultados en su salud, es preciso tener en cuenta que debe aplicar un conjunto de acciones orientadas a cambiar sus hábitos alimenticios, de manera gradual, preparando cambios en su nutrición, cumpliendo requisitos previos fundamentales, de lo contrario todo esfuerzo será en vano:

  1. Reducir el consumo de todo tipo de carbohidratos, mientras menos mejor.
  2. Hidratar el organismo, bebiendo, mínimo, dos litros de agua diariamente.
  3. Consumir cinco tipos de verduras en el almuerzo y cena, menestras, hortalizas y carnes magras (bajo contenido graso), así como una porción de ensaladas de frutas al día, para elevar las defensas inmunológicas.
  4. Cambiar el aceite hidrolizado convencional por aceite de coco extra virgen o virgen, sin hidrolizar.
  5. El agua de coco y la fibra poseen también efectos curadores y lo puede consumir sin restricción.
  6. Seguir un tratamiento farmacológico según sus dolencias: antihongos, antibactericida o antivirus.
  7. Regenerar la flora intestinal mediante la ingesta de productos naturales como el yogurt con cultivos probióticos o consultando a su médico de confianza.

Una vez cumplidos estos siete pasos fundamentales, puede incluir el aceite de coco, de manera gradual en su dieta, antes no, de lo contrario no se producirían resultados. Como se mencionó anteriormente, el consumo prolongado del coco de manera natural y/o de aceite de coco, se debe extender todo el tiempo posible, mínimo por un lapso de tres meses para obtener resultados satisfactorios en su salud.

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