La importancia de tener un peso saludable

Se considera un peso saludable, aquel que disminuye el riesgo de padecer problemas de salud. El peso se determina según el número que se registra en la balanza y el índice de masa corporal (IMC). Pero esto no es suficiente para lograr un peso saludable, es fundamental tener hábitos saludables como ser una alimentación equilibrada, balanceada y practicar actividad física regularmente.

En este sentido adoptar buenos hábitos es mucho más efectivo y saludable a largo plazo, que realizar dieta.

Las dietas son para casos puntuales

En esta época en que se rinde culto a la delgadez, muchas personas pasan su vida haciendo dietas para estar delgadas, pese a tener un peso saludable según su sexo y su talla. Por ello, la realización de dietas permanentes no es una conducta que favorezca un peso saludable, es una opción para casos concretos en los que existe realmente exceso de peso, obesidad o ciertas enfermedades que requieren que el paciente baje de peso.

¿Por qué las dietas no sirven para mantener un peso saludable a largo plazo?

  • Las dietas son para realizar por un tiempo determinado, ya que mientras se hacen se restringen determinados tipos de alimentos, los que se vuelven a comer una vez terminada como consecuencia de lo cual se vuelve a subir de peso
  • Algunas dietas son tan restrictivas que el hambre es permanente y cuando se finaliza la dieta se vuelve a comer al ritmo anterior aumentando de peso rápidamente
  • En general, en los tratamientos para bajar de peso no se incluye actividad física la que resulta fundamental para mantener un peso saludable
  • La mayoría de las dietas no son equilibradas, es decir no incluyen un balance saludable de los alimentos

La relación del sobrepeso con los problemas de salud

Aproximadamente 28.0000 muertes anuales de adultos en los Estados Unidos, están asociadas con la obesidad.

Un peso saludable puede ayudar a prevenir diversas enfermedades entre las que se incluye:

Algunas medidas sencillas para tener un peso saludable

  • Modificar los hábitos alimenticios: paulatinamente revisar los hábitos alimentarios e ir modificando de a poco aquellos que no sean tan saludables. Una vez que se van cambiando progresivamente, es más fácil mantenerlos en el tiempo que si se intenta hacerlo bruscamente
  • Un ejemplo claro de lo mencionado en el ítem anterior es: cuando aparece la sed, optar por agua mineral o refresco sin azúcar en lugar de bebidas gaseosas azucaradas
  • Consumir al menos una porción de frutas o verduras diarias. Éstas tienen muy poco contenido calórico pero aportan muchos nutrientes y pueden ayudar a frenar el apetito voraz por alimentos no tan sanos
  • Optar por la cocción al horno, asada o hervida en lugar de frita ya que esto disminuye el aporte calórico
  • Disminuir las comidas fuera de casa, lo que significa comida chatarra, comida rápida, etc., toda la que es muy poco nutritiva pero de alto contenido calórico
  • Incorporar la actividad física a la rutina diaria: el ejercicio es muy importante para la salud y está directamente relacionado con el peso. Para que sea efectivo a largo plazo, debe practicarse regularmente, para ello es preciso escoger una actividad que guste, que se realice con placer, que se disfrute, de modo que no se realice como una obligación, como un deber sino como un momento de esparcimiento y satisfacción
  • Modificar la manera de pensar: pensar en positivo, evitando las ideas desalentadoras, negativas entorno al cambio de estilo de vida, es muy importante para seguir adelante y tener éxito hacia un peso saludable que se traducirá inevitablemente en una mejor calidad de vida

Conclusión

Es cierto que en lo que se refiere al peso, y sobre todo a bajar de peso, la gente desea soluciones mágicas, sin esfuerzo, por ello tienen tanto éxito las dietas milagrosas que se ponen rápidamente de moda, los tratamientos estéticos, las cremas reductoras, etc. Pero lo real es que a largo plazo, lo más efectivo para bajar de peso y mantenerse en el tiempo con un peso saludable, es cambiar los hábitos alimenticios y realizar actividad física regular.

Los milagros no existen y todo lo que promete soluciones instantáneas trae como consecuencia incontentes futuros para la salud; tal es el caso de los efectos rebote que tienen las dietas milagrosas, las personas vuelven aumentar de peso rápidamente, muchas veces superando el peso que tenían previo al inicio de la dieta.

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