Obesidad
Obesidad

Un estudio reciente ha sugerido que el deseo de comer alimentos ricos en calorías puede provenir directamente del cerebro en las personas que tienen la glucemia baja. Por otra parte, los resultados de esta investigación también han permitido entender en parte por qué quienes suben de peso tienden a conservarlo.

El comer más cosas calóricas puede ser el resultado de volverse “obeso” o de “atravesar por una obesidad”, indica la autora del estudio Kathleen A. Page (profesora asistente de medicina en la Universidad de California), por lo que se intenta descubrir si el rol que juega el cerebro está condicionado al nuevo estado adquirido o si por el contrario fue distinto desde el comienzo.

La glucemia, también conocida como glicemia, indica la concentración de azúcar en la sangre de las personas, por lo cual está directamente relacionado con el “nivel de energía” que tienen las personas. Habitualmente después del almuerzo este nivel “baja” y causa cansancio, así como también lo hace en las mañanas o cuando se consume alimentos ricos en azúcar.

La prueba que se practicó con personas obesas y no obesas consistía en monitorizar sus cerebros mientras se cambiaban los índices de glicemia en ellos y se les mostraba imágenes de comidas ricas en calorías y bajas en calorías. Los resultados fueron alentadores, pues los obesos tuvieron una menor actividad en la corteza prefrontal (donde radica el poder de la inhibición) aún cuando estaban con la glucemia absolutamente normal. Ante lo descubierto, Page anotó puede ser una de las causales por las cuales los obesos “no pueden decir no” a comer ciertas cosas.

Si bien es cierto los resultados no son definitivos según lo expresado por el Dr. Marc-Andre Cornier, debido a que no se relacionó a la glicemia con el hambre de forma concluyente, hay que reconocer es interesante el pensar que el cerebro reacciona al estado en que nos encontramos (sobrepeso, obeso, obeso mórbido) y actúa en concordancia al haber “perdido el equilibrio”. Si se confirma esta teoría, muchos tratamientos contra la obesidad cambiarían de forma radical y se elevaría en mucho el porcentaje de tratamientos exitosos contra esta enfermedad.

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