Tularemia

Se trata de una grave enfermedad infecciosa también conocida como fiebre de los conejos, causada por la bacteria Francisella tularensis presente en los roedores salvajes y transmitida a los humanos por el contacto con animales infectados, así como por las picaduras de moscas, garrapatas, etc.

La tularemia es más frecuente (endémica) en América del Norte, algunas partes de Asia y de Europa.

Los humanos pueden contraer tularemia por las siguientes vías:

  • Picadura de garrapata, mosca, tábano, etc.
  • Inhalación de tierra o material infectado
  • Ingesta de carne infectada (poco común)
  • Contacto directo por una herida cutánea con un animal infectado

Grupos humanos de riesgo:

  • Cazadores
  • Agricultores
  • Ganaderos
  • Carniceros
  • Peleteros
  • Personas que viven o trabajan en el medio rural

Síntomas

El período de incubación de la enfermedad es de entre 5 y 5 días tras la exposición. En general comienza repentinamente y puede prolongarse por varias semanas desde el comienzo de los síntomas.

  • Fiebre súbita
  • Escalofríos
  • Rigidez articular
  • Úlcera en la piel
  • Sudoración
  • Tos seca
  • Conjuntivitis (en los casos en que la infección comienza en el ojo)
  • Dolor de cabeza
  • Debilidad progresiva
  • Dolores musculares
  • Dificultades respiratorias
  • Pérdida de peso
  • Diarrea

Hay personas que pueden presentar neumonía tras la inhalación de material vegetal o tierra infectada. Así como esputo sangriento, dolor en el pecho, dolor o inflamación en las glándulas linfáticas.

Tratamiento

El tratamiento tiene como principal objetivo curar con antibióticos la infección y para ello generalmente se utilizan tetraciclina y estreptomicina.

Pueden utilizarse el cloramfenicol y la tetraciclina solos, pero la tasa de recaída es elevada y no es considerado un tratamiento de primera línea.

Desde hace algún tiempo se están investigando las vacunas para la tularemia, pero aún no han pasado la fase experimental.

Pronóstico

Esta enfermedad es potencialmente mortal en, aproximadamente, un 5% de los casos no tratados y en menos del 1% de los casos que sí reciben tratamiento.

Complicaciones

Prevención

  • Utilizar repelentes en la piel y en la ropa e insecticidas ambientales con permetrina para prevenir las picaduras de los insectos
  • Lavarse frecuentemente las manos, especialmente si se ha manipulado el cadáver de algún animal
  • Evitar el contacto con animales muertos o enfermos y en caso de tener que manipularlo utilizar mascarilla y guantes
  • Cocinar bien las carnes procedentes de animales de caza a más de 7ºC y beber agua que provenga de una fuente segura (no de arroyo o corrientes que pudieran estar contaminadas)
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