Pastillas para bajar de peso

Las pastillas para bajar de peso o pastillas para adelgazar suelen ser el manotazo de ahogado de quienes no se cuidan en todo el año y al aproximarse la primavera y el verano, época en la que hay que comenzar a mostrar más el cuerpo, recurren a este tipo de soluciones mágicas, que al igual que las dietas milagrosas no son ni tan maravillosas, ni inofensivas.

La mayoría de las pastillas para perder peso funcionan inhibiendo el apetito o quemando grasas. En el caso de las recetadas por médicos, tienen detrás estudios científicos que las avalan en el tratamiento de la obesidad.

Saxenda y Mysimba, por ejemplo, son dos fármacos bastante nuevos aprobados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que son seguros. Así lo señala, Susana Monereo, miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO):

Estos fármacos reducen el apetito y la ansiedad por la comida y, en el caso del Saxenda, también aumenta la sensación de saciedad. Son medicamentos seguros, pero no exentos de efectos secundarios que deben tenerse en cuenta.

Fármacos para adelgazar aprobados por la FDA

  • Orlistat: comercializado como Xenical, fue durante mucho tiempo el único medicamento para la obesidad a largo plazo aprobado por la FDA. Posteriormente fueron aprobados Belviq y Qsymia.
  • Fentermina: se comercializa como Adipex-P o Terfamex, funciona como supresor del apetito y debe usarse por un tiempo determinado.
  • Sibutramina: en el mercado se comercializa bajo el nombre de Reductil y funciona incrementando la sensación de saciedad.
  • Dietilpropión: se comercializa en el mercado estadounidense como Tenuate y se utiliza a corto plazo como supresor del apetito.
  • Lorcaserina: se comercializa bajo el nombre de Belviq y actúa aumentando la sensación de saciedad.

Qué dicen los expertos sobre las pastillas para adelgazar

El médico nutriólogo peruano Arnaldo Hurtado, señala:

Estas pastillas solo deben suministrarse de forma adicional a un tratamiento nutricional y en personas con afecciones como retención a la insulina, que provoca obesidad.

La endocrina María Edna de Melo, presidenta del Departamento de Obesidad de la Sociedad Brasileña de Endocrinología y Metabología, aporta:

Al momento de escoger el tipo de pastilla para bajar de peso, deben considerarse la indicación y la necesidad del paciente y todavía evaluar las posibles contraindicaciones que el mismo pueda tener.

El doctor Gontrand López-Nava, de la Unidad de Endoscopia Bariátrica del Hospital Universitario HM Sanchinarro, Madrid, España, , explica sobre estas pastillas:

Son fármacos que actúan en el sistema nervioso central, concretamente en los complejos circuitos hipotalámicos del hambre y saciedad. Algunos son antihistamínicos -medicinas que sirven para reducir o eliminar los efectos de las alergias- que provocan pérdida de apetito, otros, por ejemplo, son antiepilépticos con el mismo efecto secundario. Son nuevas moléculas, pero con mecanismos de acción muy conocidos. Por desgracia, no aportarán ninguna solución fácil ni de posible utilización generalizada.

La doctora Monereo, por su parte, señala que no están indicadas para bajar de peso por cuestiones meramente estéticas sino hay diagnóstico de obesidad.

Assumpta Caixàs, coordinadora del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), agrega:

Solo si existe un diagnóstico de obesidad según el consenso SEEDO de 2007. Es decir, un índice de masa corporal (IMC: peso dividido entre la altura al cuadrado) mayor de 30 kg/m2; o de sobrepeso con más de 27 kg/m2 combinado con diabetes, dislipemia, hipertensión o apneas del sueño. Y, aún así, solo se recomiendan cuando no se han alcanzado los objetivos de pérdida de peso de más del 5% al cabo de tres o seis meses siguiendo un programa estructurado de cambios en el estilo de vida.

Además, existe consenso entre los especialistas al considerar que ningún fármaco funciona si el paciente no pone de su parte en el tratamiento, no se compromete en el control de su enfermedad, siguiendo una dieta equilibrada y modificaciones en su estilo de vida, siempre acompañado por el control de un médico.

Efectos secundarios de las pastillas para adelgazar

  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Cefaleas.
  • Diarreas.
  • Dolor de estómago.
  • Problemas depresivos.
  • Hipertensión.
  • Aceleración del ritmo cardíaco.

Los suplementos alimenticios: las nuevas pastillas milagrosas para adelgazar

Los suplementos dietéticos o suplementos alimenticios son, según los autores de un estudio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) publicado en la revista “American Journal of Public Health”, las nuevas generaciones de las pastillas para adelgazar arco iris o "rainbow", retiradas del mercado ya hace años.

Como no sortearían los estrictos controles del mercado farmacológico, estos productos se presentan como suplementos alimenticios y no como fármacos. Buscando a personas desesperadas que desean perder peso sin mucho sacrificio.

Albert Goday, uno de los autores del estudio y presidente de la SEEDO señala sobre ellos:

Existen multitud de páginas en Internet que promocionan productos milagrosos para la pérdida de peso y es un tema también recurrente en foros, pero no hay que perder de vista que estos pueden ser productos peligrosos que en muchas ocasiones no han pasado ningún control sanitario, y esto puede causar graves efectos secundarios e incluso muertes.

De hecho, en estudios previos hemos podido documentar los peligros de estas pastillas milagrosas sobre el sistema cardiovascular, renal o endocrino. Si se consultara al médico antes de tomar cualquier tipo de medicamento o suplemento alimenticio, se evitarían muchos problemas.

No existen soluciones mágicas

Assumpta Caixàs, indica sobre esto:

Las pastillas quemagrasas que se venden en supermercados o parafarmacias no han demostrado eficacia suficiente para poder ser recomendadas. Por tanto, hay que evitarlas.

No existe tratamiento efectivo si no se cambian los hábitos y se lleva un buen plan de alimentación y de ejercicio físico regular.

La nutricionista Lisette Vigo de la clínica San Pablo, Brasil, agrega:

Acudir a estos medicamentos en primera instancia es un acto facilista por parte del paciente. Lo que hay que hacer es empezar a cambiar el estilo de vida y aprender a comer.

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