Ahogamiento secundario - Ahogamiento seco

Contrariamente a lo que puede creerse, el riesgo de ahogamiento no termina una vez que se sale del agua, sino que permanece por horas e incluso por varios días luego de un episodio de sumersión. Se trata de un ahogamiento fuera del agua que es poco común, pero puede suceder.

Ahogamiento seco

Los casos de ahogamiento seco son poco frecuentes, pero pueden ocurrir hasta varias horas o días luego de haber estado bajo el agua y en cualquier lugar. Se produce una respuesta orgánica retardada por la inhalación de agua por nariz o boca. La misma es consecuencia del agua que queda alojada en los pulmones y favorece la formación de un edema. Como los conductos de aire pulmonares se encuentran llenos de agua, no tienen la capacidad de mandar y recibir oxígeno, lo que hace que los niveles en sangre sean menores y el corazón funcione más despacio. Los síntomas suelen aparecer justamente después del episodio bajo el agua.

Ahogamiento secundario

El ahogamiento secundario se produce como consecuencia de la dilución o arrastre del surfactante pulmonar, una sustancia fundamental cuya función es prevenir que las pleuras se adhieran y colapsen. En este caso el organismo es incapaz de intercambiar dióxido de carbono y oxígeno, lo que lleva a un edema pulmonar. Los síntomas suelen manifestarse en el correr de las 24 horas siguientes al episodio de sumersión.

El riesgo de ahogamiento seco o secundario es más común en niños pequeños por las siguientes razones:

  • Una de ellas se debe a que no siempre saben cerrar la boca debajo del agua.
  • Otra razón es porque tragan agua sin quererlo.
  • También les puede resultar más difícil explicar los síntomas tras el incidente de sumersión.

Según Mike Patrick, doctor de urgencias del Nationwide Children's Hospital en Columbus, Ohio, EEUU, se estima que estos casos afectan a alrededor de un 5% de los niños, que han estado bajo el agua y manifiestan dificultades para respirar.

Indicadores de alerta de ahogamiento seco o secundario

  • Somnolencia.
  • Dificultades para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Falta de energía.
  • Vómitos.
  • Irritabilidad.

El Dr. Mark A. Mitchell, experto en emergencia osteopática de la American Osteopathic Association hace la siguiente advertencia:

Muchos padres no reconocen los signos de un ahogamiento secundario porque creen que su hijo está cansado tras un largo día de natación, o agotado por casi ahogarse en la piscina, pero si algo le ha sucedido, es importante examinarlo como medida de prevención.

Recomendaciones para prevenir el ahogamiento secundario o seco

  • Enseñar a los niños a nadar desde pequeños y a respetar el agua.
  • Mantener siempre una celosa vigilancia de los niños dentro del agua.
  • Dejar bañar a los niños sólo en zonas habilitadas para baño y vigiladas por guardavidas.
  • Advertir a niños y adolescentes sobre los riesgos de jugar juegos violentos en el agua o nadar bajo los efectos de drogas o alcohol.
  • Seguir la evolución de un niño que ha estado sumergido en el agua durante 24 a 48 horas.

El ahogamiento seco o ahogamiento secundario constituye una emergencia médica que deben ser atendida en un centro hospitalario. La atención oportuna puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. El médico determinará si hay bloqueo de las vías respiratorias, si hay agua en los pulmones o niveles de oxígeno descendidos. Teniendo en cuenta estos elementos, se proporcionará el mejor tratamiento.

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