El insomnio
Flickr.com
flickr.com

Todas las personas tienen un ritmo, un reloj biológico, que controla los ciclos circadianos de sueño – vigilia y que difiere de una a otra. En un extremo están los que madrugan, denominados popularmente “alondras” y en el opuesto los que trasnochan, los “búhos”. Los primeros se acuestan temprano y se levantan temprano de mañana, los segundos todo lo contrario.

El problema empieza cuando estas alteraciones repercuten en la vida cotidiana. El sueño puede verse alterado por muchas razones (viajes, trabajo, preocupaciones, etc.). Pero cuando esta alteración se prolonga en el tiempo, se puede estar frente al famoso insomnio.

Los problemas del sueño son una constante en las consultas médicas, más del 50% de los pacientes manifiestan tener trastornos del sueño. Y se calcula que entre un 10 y un 15% de la población adulta sufre de insomnio crónico.

Cuando hay problemas para conciliar, mantener o tener un sueño de calidad por un período superior al mes, conjuntamente con cansancio matinal, sensación de pesadez y dificultades sociales y laborales, se puede hablar de insomnio. Contrariamente a lo que popularmente se cree, el insomne no es aquel que duerme poco (4 o 5 horas) si eso le es suficiente para mantenerse en un buen estado de vigilia y rendimiento en el día; sino aquel que aunque duerma muchas horas (10 o 12), no le son suficientes para mantenerse fresco y activo durante la jornada.

Con los años, el sueño va cambiando. Los recién nacidos duermen un promedio de 18 horas diarias, un adulto entre 7 y 8 horas, mientras que un adulto mayor aproximadamente 6 horas.

En los niños la fase de sueño REM (durante la primera hora de esta fase es segregada la hormona del crecimiento) ocupa más del 50% de tiempo de sueño, en tanto que en los adultos mayores tan sólo el 20%.

Se cree que el insomnio no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma de alguna otra enfermedad psíquica o somática. Las causas del insomnio pueden ser de orden psicológico, orgánico (segmentación del sueño a causa de movimientos inconscientes de los miembros posteriores), por apneas del sueño o abundancia de medicación para dormir.

Hay tres tipos de insomnio, según si:

  • No se logra conciliar el sueño (el más habitual)
  • No se logra mantenerlo durante la noche
  • El despertar es muy precoz

Los popularmente llamados “búhos” estarían dentro del grupo de los que no logran conciliar el sueño de noche, mientras que las “alondras” se encontrarían más cerca de los que tienen un despertar prematuro. Sin embargo, los trastornos del sueño y el insomnio con sus posteriores consecuencias negativas en la vida diaria, afecta de modo mucho más significativo a los “búhos” que a las “alondras”.

Un trabajo publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine realizado por un equipo de la Universidad de Stanford de Estados Unidos, reveló que el insomnio perturba más a los “búhos” que a las “alondras”. En comparación, los trasnochadores manifestaron más alteraciones durante el período de sueño y vigilia, así como más nerviosismo al dormir (que provocaba que se despertaran) que los madrugadores.

La calidad del sueño afecta la salud física y emocional, el rendimiento, productividad y capacidad mental. Hay algunos estudios que relacionan los trastornos del sueño con importantes problemas de salud (riesgo de depresión, obesidad, problemas cardíacos, diabetes), de rendimiento y productividad laboral y con un incremento en los accidentes de tránsito.

Puntaje: 
Su voto: Ninguno Average: 3.3 (3 votes)