Agua que no has de beber

“Agua es vida”, se ha oído decir hasta la saciedad, pero, según especialistas, esta realidad no es tan cierta y bonita como la pintan. No cabe duda de que el agua es beneficiosa para la salud porque aporta la hidratación necesaria para eliminar toxinas, mejorar la memoria y concentración y evitar dolores de cabeza, entre otros beneficios.

Pero consumir agua en exceso puede resultar peligroso para la salud. Hay estudios que cuestionan los beneficios de beber una determinada cantidad de agua al día, pues consideran que los dos litros diarios de agua aconsejados superan en demasía lo que el cuerpo realmente necesita.

Agualcólicos

Cada vez va en aumento el número de personas que reconocen tener problemas de adicción al agua potable. Son los llamados agualcólicos, quienes van consumiendo cada vez más y más cantidades de agua con la esperanza de mejorar la piel, adelgazar o tener más energía.

Lo que empieza como una sana costumbre se transforma en una peligrosa obsesión que hace que no puedan prescindir del líquido elemento, tanto que los llena de pánico el solo hecho de no beber agua durante cortos tramos de tiempo.

El profesor Mark Whiteley, cirujano vascular fundador de la Clínica Whiteley en Londres tiene una opinión al respecto:

Es muy posible que beber más agua de la que debemos durante un período prolongado de tiempo haga que se restablezca la química del cerebro de tal forma que éste espere una cantidad excesiva de agua.

Según Whiteley, es en este punto cuando la persona se vuelve adicta al agua.

Efectos dañinos del agua

Según expertos de la adicción, existen tres principales consecuencias provocadas por el exceso de beber agua:

1 Insomnio

Beber grandes cantidades de agua, sobre todo al final del día puede interrumpir el sueño. En palabras de Whiteley:

Mientras dormimos, nuestro cerebro libera HAD, la hormona antidiurética, para frenar la función renal y dejamos de sentir la necesidad de orinar durante la noche.

Razón por la que beber agua antes de dormir resulta contraproducente, según el especialista:

Si tomamos dos o tres vasos de agua por la noche el exceso de líquido en el organismo puede hacer que se anule el efecto de la HAD, la vejiga se llene y tengamos que levantarnos de madrugada.

Es por ese motivo que, para quienes tiene el sueño difícil, esas idas y venidas al baño derivan en innumerables vueltas en la cama tratando de reconciliar el sueño una y otra vez.

2 Sudoración extrema

El profesor Whiteley está convencido de que el exceso de hidratación está relacionado directamente a los problemas de sudoración extrema, cuyos casos más graves requieren de una cirugía para extirpar las glándulas sudoríparas.

A través de sus estudios, Whiteley encontró que la mayor parte de los pacientes de hiperhidrosis bebían mucha agua para compensar la pérdida de líquido a causa de la sudoración, pero lo único que hacían era empeorar el problema.

Si se bebe más agua de la que se necesita, la sudoración es una de las formas con las que el cuerpo trata de deshacerse de este exceso.

3 Envenenamiento

Jacqueline Henson, una mujer de 40 años, murió de intoxicación por agua tras seguir una dieta estricta para bajar de peso, la que le obligaba a ingerir cuatro litros de agua al día en un espacio de dos horas.

El doctor Frankie Phillips, de la Asociación Británica de Dietética sostiene que:

Beber demasiada agua muy rápido puede causar estragos en el delicado equilibrio de sales del cuerpo.

Esto quiere decir que, al beber mucha agua en un corto espacio de tiempo, los riñones no pueden eliminar el exceso de líquido del cuerpo lo suficientemente rápido, lo que ocasiona que la sangre se vuelva más diluida de lo que debería ser con muy bajas concentraciones de sal.

Phillips continúa con la explicación:

Los niveles de sal en las células sanguíneas y en el cuerpo suelen ser los mismos, si la sangre de repente se vuelve más diluida, puede hacer que las células, en particular las cerebrales, se hinchen. Esto genera presión en el cráneo que puede causar dolores de cabeza y, en casos graves, hiponatremia o intoxicación por agua, que puede ser fatal.