Disfunciones sexuales masculinas
Foto cortesía de bonjourbaby

Entre las disfunciones sexuales masculinas más frecuentes están: La eyaculación precoz, la impotencia, la falta de deseo y la eyaculación retardada.

1. Eyaculación precoz

Es uno de los problemas sexuales más comunes entre los hombres y una de las consultas más habituales en clínicas de sexualidad. Uno de cada cinco hombres (20% al 25%) la padecen en alguna etapa de su vida y según una encuesta realizada en Europa, el 50% de los hombres con este problema sienten mucha culpa por este trastorno, que no les permite disfrutar de relaciones sexuales placenteras.

La eyaculación es un acto reflejo, es el final del proceso de excitación, la cumbre del placer (el orgasmo) y la eliminación del semen. En la mayoría de los hombres este proceso puede controlarse voluntariamente, pero en el eyaculador precoz, por falta de aprendizaje o ansiedad, no se puede controlar y advertir las sensaciones que indican que la eyaculación está por llegar. Su respuesta sexual está acelerada y no la pueden controlar. El hombre está tan excitado que la eyaculación se produce, algunas veces, durante los juegos sexuales previos, o apenas ha ingresado el pene en la vagina de su pareja.

Pronóstico

  • Ejercitar el músculo pubococcigeo
  • Es el que se utiliza para contener la orina. Ejercitarlo unas cuantas veces en el día contrayéndolo y relajándolo, puede contribuir a retrasar la eyaculación, haciendo que las relaciones sexuales resulten más placenteras

  • Activa participación de la mujer
  • Se recomienda que la compañera sexual presione levemente el escroto al tiempo que el hombre intente poner su mente en blanco, respire profundamente, pensando en otra cosa, con la idea de abstraerse de los estímulos, recibidos con el fin de retrasar la eyaculación.

  • Terapia sexual
  • En el 98% de los casos de eyaculación precoz se solucionan con este tipo de terapias sexuales. En ellas se enseñan técnicas psicoterapéuticas para resolver el problema, que consisten primordialmente en enseñarle al hombre a manejar la ansiedad, a relajarse y a concentrarse en el acto sexual para percibir todos los estímulos y la sensación de pre- eyaculación con lo que se aprenderá a retrasar la eyaculación propiamente dicha.

2. Impotencia

La impotencia o disfunción eréctil es la segunda causa de consulta más frecuente entre los hombres. Es la imposibilidad, parcial o total, y recurrente (más de un 25% de los intentos) para conseguir y mantener la erección con la suficiente rigidez como para que pueda existir la penetración. Hay casos en los que debido a relaciones sexuales anteriores muy frustrantes, el hombre se protege inconcientemente de que pueda pasarle lo mismo en la actual, no logrando la erección, y así protegiéndose de potenciales desilusiones, por lo que aquí hay un fuerte componente psicológico.

Muchos de los hombres que sufren de impotencia han padecido también eyaculación precoz, a causa de la cual por temor al fracaso se produce la impotencia. El reflejo de la erección es involuntario, por ello hay hombres que aunque no logren la erección consiguen igualmente eyacular.

Hay casos en los que el hombre consigue la erección en ciertas situaciones o momentos del encuentro sexual, mientras otros la consiguen y luego la pierden al tratar de penetrar o mismo una vez que la penetración se ha producido. También estan los que lo logran con algunas parejas y los que no lo logran jamás. También está la total y absoluta falta de erección (denominada primaria), en la que el hombre nunca logró una erección en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia (es poco habitual y en general responde a graves desórdenes orgánicos o psíquicos).

Este problema sexual lo padece alrededor del 10% de los adultos. Las causas del mismo pueden deberse a factores psicológicos, orgánicos o ambos. Entre los factores orgánicos que incrementan el riesgo de impotencia están: La diabetes (entre el 35 y el 50% de los diabéticos presentan disfunción eréctil), el tabaquismo, el síndrome metabólico, la hipercolesterolemia y la hipertensión. Entre los psicológicos: El mal aprendizaje sexual, los prejuicios, los tapujos, la ansiedad y el nerviosismo.

Pronóstico

Para la realización de un tratamiento acorde, es fundamental identificar con claridad las causas de la disfunción. Pero en general, los tratamientos terapéuticos (medicación oral, terapia sexual, fármacos intravenosos) suelen dar muy buenos resultados en este tipo de disfunción sexual si se logran identificar los factores que influyen de modo negativo para que se produzca la erección y se actúa sobre ellos para eliminarlos o reducirlos.

3. Falta de deseo

Es una disfunción sexual bastante habitual entre la población masculina que se caracteriza por la falta de ganas de tener relaciones o actividades sexuales. El motor del deseo sexual es la testosterona si esta disminuye con ella el deseo. Pero la falta de deseo no afecta al hombre el funcionamiento orgánico de sus genitales, por lo cual puede llegar a la erección y al orgasmo, aunque no sea muy placentero, mecánicamente.

La falta de deseo puede responder a causas orgánicas o psicológicas. Muchas veces cuando no existen impedimentos físicos, se llega a constatar que el problema es de índole psicológico, debido a imposiciones culturales hegemónicas machistas, que exigen al hombre ser el “súper macho” en la cama, exigiéndose ellos mismos más de lo que pueden dar, en algunas ocasiones e incluso dejando de lado sus propios deseos y preferencias.

Pronóstico

La terapia multidimensional da excelentes resultados en estos casos.

4. Eyaculación retardada

Es mucho menos común que la eyaculación precoz, que la impotencia y que la falta de deseo. Los hombres que la padecen, no consiguen eyacular dentro de la vagina de su compañera, si bien la erección es rígida y tiene deseos de macular no puede hacerlo. Algunos de los que sufren este trastorno logran la eyaculación a través de fantasías o estimulaciones especiales, sin embargo, otros no logran el orgasmo nunca durante la relación sexual y deben apelar a la masturbación para conseguirlo.

Las causas de este trastorno pueden ser tanto orgánicas como psicológicas. En lo que refiere a los orgánicos, pueden estar relacionadas con intervenciones quirúrgicas del colón, la próstata, enfermedades del aparato circulatorio (hipertensión) o los efectos colaterales de alguna medicación que pueda estar inhibiendo la líbido.

Pronóstico

Con la terapia sexual correcta el pronóstico es muy alentador.

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