El tabaquismo
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera al tabaquismo como una epidemia y un problema mundial con graves consecuencias para la salud pública, valorando sus repercusiones sanitarias, sociales, económicas y ambientales como devastadoras.

El tabaquismo, tanto en su expresión activa como pasiva (exposición ambiental al humo de tabaco por parte de no fumadores), se relaciona de manera demostrada con el padecimiento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, además de incrementar el riesgo de aparición de tumores.

Según el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias de México, cerca de 4000 sustancias se han identificado en el humo de tabaco, entre las cuales se encuentran elementos tóxicos y generadores de cáncer (más de 400 cancerígenos). Los componentes más conocidos son la nicotina, el alquitrán, y el monóxido de carbono.

Pero además, estos elementos están adulterados con la finalidad de crear mayor dependencia y mantenerla. Así se potencia la dificultad para abandonar el consumo, y si le sumamos el carácter tardío con el que se manifiestan las patologías que ocasiona, podemos entender el problema que supone concienciar a la población del riesgo al que se someten.

El cáncer merece una mención especial, pues el tabaco se relaciona con el 35% de neoplasias en general, y con el 96 % de las pulmonares. Es el factor ambiental más frecuente relacionado con la etiología del cáncer, y concretamente: Cáncer de pulmón ya nombrado, de esófago, de páncreas, de riñón y de vejiga urinaria. Se trata de tumores de alta letalidad, raros si no hay presencia del hábito tabáquico.

Se han iniciado diversas lineas de actuación para luchar contra el tabaquismo, destacando el incremento en los impuestos al producto, la intervención de los gobiernos sobre la publicidad o marketing, y la limitación de espacios para el consumo.

La mayoría de estudios realizados demuestran que la subida de los impuestos sobre los cigarrillos y productos derivados del tabaco, tienen un efecto destacado en la disminución del consumo cuando se trata de población joven, más sensible a las variaciones en los precios. Con este tipo de medidas se influye en el abandono del hábito en dicha población cuando ya es consumidora, pero también se logra un descenso en la iniciación de nuevos fumadores.

Existe un cambio en la distribución por sexos del consumo, porque cada vez se fuma más entre las mujeres. Y es importante nombrar además que el consumo simultáneo de alcohol (también relacionado con el cáncer) provoca que ámbos productos potencien sus efectos nocivos.

En la política global ocurren paradojas dignas de mención. La Unión Europea, por ejemplo, admite esponsorización siempre que sea global, y tambien acepta propaganda para terceros paises. Pero lo más remarcable quizás es que junto a sus medidas prohibitivas se continúan subvencionando los cultivos de tabaco.

En la actualidad, tres multinacionales concentran el 65% de la producción mundial: British Am. Tobacco (BAT), Japan Tobacco, y France Tabacalera, y no es ningún secreto que su objetivo son los grupos de población más vulnerables.

La erradicación del tabaquismo se posiciona en un puesto destacado dentro de las lacras a combatir por parte del mundo moderno. En un futuro próximo, tal vez, las sociedades vuelvan los ojos atrás y no logren comprender el afán autodestructivo de sus antepasados. Mientras tanto, nuestro presente es éste, y la información la mejor herramienta para conocer la repercusión de las acciones.

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