Esforzarse siempre un poco más
Esforzarse siempre un poco más

Siguiendo con la entrega de las lecciones y valores que deja el deporte, la segunda parte:

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Siempre se puede un poco más

El deporte enseña disciplina y esfuerzo, para ser el mejor y lograr el objetivo hay que entrenar, entrenar y entrenar. Hacer las cosas a medias no da resultados y esto puede trasvolarse a la vida cotidiana, en todas las cosas siempre se puede tratar de ser mejor, de superarse y para lograrlo hay que esforzarse cada vez un poco más. Al respecto Laird Hamilton, el mejor surfista del mundo, sostuvo:

asegúrate de que tu peor enemigo no esté entre tus dos orejas.

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Aceptar la derrota y aprender de la misma

No siempre se puede ser ganador, hay veces que toca perder y es importante aceptarlo y no tratar de justificarse o culpar a los demás por la derrota propia. Pero ésta debe servir para aprender de ella y salir enriquecidos. Dean Smith, formador de talentos dice con respecto a este punto:

cuando perdemos o cometemos algún error hay que identificarlo, admitirlo, aprender de él y olvidarlo

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Confiar en el compañero

En el trabajo en equipo la confianza en el compañero es fundamental, pero no solamente tenerle confianza, sino además otorgársela. Esto se puede lograr con actitudes que vayan en la línea de demostrar que se cree y confía en ellos, lo que puede resultar motivante y dar fuerza para lograr los objetivos comunes.

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Disfrutar sanamente de los logros

Los deportistas de elite que han triunfado en sus disciplinas, ganan importantes sumas de dinero y muchos de ellos se han vuelto adinerados gracias a sus esfuerzos. Pero en algunos casos, no han sabido administrarse y así como llegó el dinero lo despilfarraron sin conducta. Por ello, otra lección del deporte es la conducta con respecto a las finanzas y la administración de ingresos, por más que sea mucho el dinero ganado si no se cuida se va y el esfuerzo por ganarlo ha sido grande.

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Aprender del éxito

Así como hay que aprender de la derrota, también hay que hacerlo del éxito y no dejarse encandilar por las luces ni aturdir con los aplausos. Al fin y al cabo más allá del triunfo en sí, lo más importante de todo es el recorrido que se hace para llegar a él, para alcanzarlo. Las horas de esfuerzo, sacrificio, perseverancia, trabajo por mejorar y ser mejor cada día. El camino recorrido y las enseñanzas que éste deja, es mucho más enriquecedor, deja muchas más enseñanzas para la persona y el deportista que el éxito en sí mismo.

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