Pielonefritis aguda

Se trata de una infección en la vía urinaria alta que afecta la pelvis y el parénquima renal. Se caracteriza por dolor lumbar, escalofríos y fiebre y puede ocasionar graves complicaciones, aunque en la mayoría de los casos el diagnóstico a tiempo posibilita una evolución favorable.

La pielonefritis aguda se clasifica en complicada y no complicada según haya o no trastorno anatómico funcional de la vía urinaria que pueda influir en la respuesta al tratamiento. Las recurrentes cistitis, las alteraciones en la forma de los riñones o las vías urinarias o los cálculos en los riñones, constituyen factores de riesgo para la enfermedad.

La pielonefritis aguda es una de las enfermedades más comunes del riñón. Se presenta entre 4-8 casos por cada 10.000 habitantes. Es más común en mujeres por la anatomía del aparato genital femenino, lo cual favorece el ingreso de bacterias. La incidencia de la enfermedad aumenta con la edad en los hombres como consecuencia del agrandamiento de la próstata.

Causas

La forma más común por la que se produce la pielonefritis aguda es el ingreso de microorganismos procedentes de la flora fecal por los uréteres, que son los conductos que conectan los riñones con la vejiga. Menos frecuentemente ocurre por la propagación hematógena (a través de la sangre).

Los microorganismos que más frecuentemente producen pielonefritis son las enterobacterias como Escherichia coli, Klebsiella spp y Proteus spp.

Síntomas

  • Fiebre (superior a los 38º) y escalofríos
  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Sensación de no poder contener la orina y urgencia de orinar
  • Dolor en la zona lumbar, aunque en algunos casos puede irradiarse a otras zonas del abdomen. Cuando el dolor es tipo cólico y se propaga hacia la ingle, entonces se puede presumir litiasis renal
  • Un 30% de los pacientes, aproximadamente, presenta síntomas de infección de las vías urinarias, que pueden ocurrir 1 o 2 días antes de los síntomas de la pielonefritis. Estos incluyen:
    • Dolor o ardor al orinar
    • Incremento de la frecuencia de las micciones con poca cantidad
    • Sensación de no poder contener la orina y tener la necesidad de orinar urgentemente por riesgo de no contener
    • Dolor abdominal en la parte baja del mismo

Tratamiento

Al ser una enfermedad de causa infecciosa, el tratamiento se basa fundamentalmente en la administración de antibióticos vía oral o intravenosa, por un período de entre 14 y 21 días.

En un principio el tratamiento se comienza sin saber cuál es el germen causante de la infección. En algunos casos el tratamiento es ambulatorio y en otros requiere de hospitalización.

Los antibióticos usados dependen de cada caso. En aquellos casos con riesgo de desarrollar pielonefritis por gérmenes resistentes, se usan antibióticos más fuertes que en pacientes que no lo tienen.

Además del tratamiento es necesario tomar otras medidas que incluyen:

  • Reposo en cama cuando está afectado el estado general del paciente
  • Administración de fármacos para calmar el dolor y bajar la fiebre
  • Ingesta de líquidos para incrementar la cantidad de orina. En caso de obstrucción de la vía urinaria la hidratación debe ser realizada con mucho cuidado
  • Si hay otros síntomas asociados como vómitos, se tratan estos con fármacos específicos para ello

Pronóstico

Si el tratamiento con antibióticos se inicia de forma temprana el pronóstico suele ser favorable. Pero la presencia de enfermedades como la insuficiencia renal, la diabetes, cirrosis, entre otras, puede favorecer las complicaciones como la sepsis.

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