Los desmayos o sincopes (término médico) son la pérdida de conocimiento como consecuencia de una reducción en el flujo de sangre que llega al cerebro. Son episodios que se prolongan durante algunos minutos e incluyen pérdida del tono muscular y palidez. Los síntomas previos pueden abarcar náuseas, debilidad, taquicardia, visión borrosa o sensación de que los ruidos del alrededor comienzan a desvanecerse.

Es muy probable que en algún momento de la vida haya que presenciar y, porque no, socorrer a alguien que sufre un desmayo o sufrirlo uno mismo. Por ello, es tan importante conocer cuáles podrían ser las posibles causas de los desmayos y cómo actuar en consecuencia.

Algunas causas de desmayo

1 Baja presión arterial

Los bajones bruscos de presión arterial (hipotensión) son una de las causas más frecuentes de desmayo. Pueden deberse a problemas cardiacos, de tiroides, embarazo, deshidratación, anemia, situación de miedo, estrés o impacto, anafilaxis o consumo de algunos fármacos. La presión baja puede causar mareo, debilidad y desmayo con el riesgo potencial de lesionarse al caer. En casos extremos los niveles muy bajos de presión arterial pueden conducir a daños cardiacos y cerebrales.

2 Baja en los niveles de azúcar en la sangre

Cuando se pasan largos períodos de tiempo sin comer, se deja de comer azúcar de un día para otro, porque se comienza una dieta, o se padece diabetes, puede producirse una baja en los niveles de azúcar en la sangre (hipoglucemia). Esto puede causar temblores, dolor de cabeza, debilidad, sudoración, mareos y desmayo.

3 Anemia

Las personas que padecen anemia tienen menor cantidad de glóbulos rojos, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno que recibe el cerebro y ello favorece los desmayos. Las personas con anemia ferropénica (deficiencia de hierro por no consumir alimentos que contengan el mineral regularmente o por incapacidad para absorberlo, por ejemplo que son algunas de las causas), son las más vulnerables a padecer síncopes.

4 Problemas cardíacos

Algunos problemas cardíacos, latidos cardíacos irregulares u obstrucciones en el corazón o en las proximidades del mismo, pueden impedir que la sangre llegue al cerebro y causar desmayos, especialmente al realizar esfuerzos físicos o ejercicio intenso.

5 Trastornos de alimentación

Los trastornos alimenticios como la bulimia o la anorexia que se caracterizan por conductas desordenadas en la alimentación, exceso de ejercicio, el consumo de laxantes y diuréticos así como el forzar el vómito, pueden ser causantes de deshidratación, hipotensión e hipoglucemia.

6 Pararse demasiado rápido

En ponerse de pie de golpe, puede causar cambios en el flujo de sangre, conducir a una pérdida del equilibrio y posterior desmayo.

7 Hiperventilación

La hiperventilación ocurre cuando alguien respira muy rápido, lo cual causa una baja de dióxido de carbono en la sangre. Un individuo puede hiperventilarse cuando atraviesa una situación de estrés, de ansiedad, de miedo o de estado de shock o traumático.

Cómo actuar ante un desmayo

  • Previo al desmayo pueden presentarse algunos síntomas que lo anuncian como zumbidos, mareos, falta del aire, entre otros. Si se teme un posible desmayo, lo recomendable es recostarse y si no es posible sentarse con la cabeza hacia adelante colocada entre las rodillas. Con ello se logra que el flujo de la sangre llegue al cerebro.
  • En caso de estar en un lugar donde alguien pierde el conocimiento y precisa asistencia, lo principal es intentar proteger la cabeza y cuello de la persona para evitar potenciales heridas graves.
  • Una vez que la persona cayó desmayada al suelo, es fundamental constatar su estado de salud. Si presenta lesiones, si está convulsionando o sufriendo un ataque de epilepsia, si respira normalmente. Una medida que evita complicaciones es colocarlo de lado, para evitar que se ahogue con su vómito en caso de que se produzca. También pueden levantarse levemente las piernas para estimular el flujo de sangre e intentar darle aire para que respire y se recupere (especialmente cuando hace demasiado calor o se encuentra en ambientes con muchas personas).
  • Siempre es conveniente llamar al médico, aunque haya sido un desmayo leve y la persona haya recuperado el conocimiento rápidamente.
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