La importancia de tener un perro
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¿Necesitas que alguien te dé su amor incondicionalmente y para siempre? Pues adopta una mascota. Recibirás mares de cariño y gratitud, tendrás una fuente inagotable de alegría y vitalidad que se te contagiará, te obligarás a hacer ejercicio y tendrás siempre compañía. Las cosas pequeñas de la vida se agrandan cuando una mascota irrumpe en tu cotidianeidad.

Terapeutas de cabecera

Cuando un amigo canino entra en nuestras vidas, el tono vital de la casa se eleva, es más positivo, más relajado, más amable y divertido. Ellos afianzan el sentimiento de seguridad y confianza de las personas que los cuidan.

Los perros incluso “adivinan” nuestros estados de ánimo, apoyan su cabecita en nuestra pierna justo el día que necesitamos un aporte extra de cariño. Su mirada sincera, sus ojos profundos, nos reconfortan y siempre nos dicen muchas más cosas que mil palabras juntas. Hasta saben cuándo tenemos un mal día. Son nuestros terapeutas de cabecera.

Según estudios del Instituto de Investigación Médica Baker, de Melbourne, Australia, un animal de compañía puede reducir la presión arterial de su dueño. Se observó que tanto los hombres como las mujeres que vivían con una mascota tenían una presión sistólica menor y los triglicéridos más bajos que los que no tenían perros, e incluso la supervivencia a los infartos de miocardio era más elevada en las personas que gozaban de la compañía de un cánido. La gente que posee en su familia un miembro de la raza perruna, visita poco al médico, gasta menos en medicamentos para la tensión alta y está en mejor condición física.

Mitigan el estrés

Nos hacemos más humanos cuando estamos en compañía de un perro: La empatía con los otros seres vivos se incrementa, consigue que nos comportemos mejor con nuestros semejantes.

Vivir con una mascota disminuye el nivel de estrés, los estados de ánimo mejoran y ayudan a quienes sufren depresiones. Concretamente, la doctora Karen Allen, de la Universidad Estatal de Nueva York en Búfalo, pudo demostrar que las personas que viven con perros o gatos reaccionan mejor frente a la tensión, se recuperan antes y cometen menos errores en el cálculo mental que las que no tienen una mascota en su casa. Además, quienes hicieron el experimento en presencia de sus mascotas, consiguieron mejores resultados ante el estrés que cuando las realizaron en compañía de un familiar o de un amigo.

Seres vivos

También los niños aprenden valores positivos en su compañía. Valoran al ser vivo que han de cuidar y alimentar y reciben a cambio montones de cariño. Su autoestima se eleva al sentirse útiles, se reducen sus momentos de ocio, aprenden a hacer frente a una responsabilidad ineludible y a valorar y respetar a los otros seres vivos.

La inteligencia emocional se incrementa en los pequeños de la casa cuando están en compañía de un amigo peludo.

Las personas que tienen un perro hacen más ejercicio, tienen que salir a pasear con regularidad al menos dos veces al día, todos los días del año, pues su mascota ha de correr y olisquear todos los rincones fuera de su casa.

Perros abandonados

Sin embargo, son miles los animales de compañía que son abandonados por sus dueños todos los años. Muchas veces coincidiendo con las vacaciones o cuando dejan de ser el pequeño juguete que esas personas creían que era. Y simplemente mueren de hambre o atropellados en las carreteras.

Cuando tienen suerte, estos desgraciados animales son recogidos en perreras o albergues y es allí donde podemos encontrar un verdadero amigo. No siempre es necesario comprar un perro en una tienda. Puedes adoptarlo.

Existen asociaciones sin ánimo de lucro que se dedican a cuidar de por vida a estos animales bárbaramente abandonados por sus dueños. Los recogen de las calles y les dan un techo y alimento y cuando sus futuros adoptantes se aproximan, parece que están diciendo ¡elígeme a mí. Están necesitados y deseosos de dar cariño. Piden muy poco a cambio. Tendrás un amigo para siempre.

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