Las 7 fases emocionales del aislamiento

Según estudios realizados en la población de China, son 7 las etapas emocionales por las que pasamos mientras estamos confinados.

7 fases del aislamiento

El extenso confinamiento que estamos atravesando a causa de la pandemia de COVID-19 hace que pasemos por diferentes estados emocionales, a veces, incluso, todas en un solo día. Emociones como la incredulidad, resistencia y temor son comunes cuando se atraviesan momentos como este. La consultora Ipsos analizó en China, el primer país al que afectó la enfermedad, los diferentes estados emocionales por los que pasaban las personas durante el confinamiento y establecieron 7 fases: incredulidad, preparación, ajuste, aclimatación, resistencia, alivio y temor. Aunque no todos pasaremos por todas las fases ni lo haremos de forma consecutiva, estas emociones grafican claramente lo que estamos viviendo.

El doctor José Antonio López, psicólogo y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, detalla:

"Habrá personas que no pasarán por todas las fases y la intensidad será distinta en cada persona. Habrá una gran variabilidad individual”.

Las 7 fases emocionales

1Incredulidad

En esta primera fase, la confusión y el miedo ante esta nueva situación y la cantidad de información imprecisa son las emociones predominantes. El doctor López comenta:

“Hemos vivido crisis anteriores, como las de la gripe aviar y del ébola, y pensamos que esta iba a ser igual, pero no ha sido así, de ahí la incredulidad”.

2Preparación

Acaparar alimentos para hacer frente a la situación, cambiar de planes, de forma de trabajo. Al respecto el especialista añade:

“En estas primeras fases de habituación, hasta que nos acostumbramos a la situación, el tiempo pasa más lento. Se produce una elasticidad del tiempo”.

En esta etapa debemos tomar decisiones sobre qué hacer con todo el tiempo que pasaremos en casa, una situación a la que no estamos acostumbrados. Una vez que ya estemos habituados a la nueva rutina, en la fase de aclimatación, la percepción del paso del tiempo volverá a ser la habitual.

3Ajuste

En esta etapa, adaptamos nuestros día a día a las nuevas restricciones y a lo que implica la nueva situación, y adoptamos nuevas rutinas. El doctor López comenta:

“En estas fases es clave hacer algo productivo, es decir tener objetivos y cumplirlos”.

Una de las necesidades que tenemos todas las personas es sentir que tenemos un propósito.

4Aclimatación

Se afianzan las nuevas rutinas y se comienza a buscar maneras de hacer frente a los retos que trae consigo el confinamiento como el aburrimiento o la falta de contacto familiar. Se empiezan a ver los puntos positivos que puede tener el confinamiento como descubrir nuevas actividades, aprovechar el tiempo para dedicarlos a aficiones o intereses. En ese sentido, el experto refiere:

“Debemos intentar mitigar y normalizar la situación todo lo que se pueda. Por ejemplo, si antes quedábamos para tomar una cerveza con los amigos, ahora lo podemos hacer por videoconferencia”.

5Resistencia

Aumenta la tensión a causa del largo número de días sin salir al exterior y sin tener contacto social. La incertidumbre sobre el fin del confinamiento agrava este sentimiento.

6Alivio

La reapertura de negocios y la vuelta paulatina a la actividad provoca un cierto alivio a la población. Se vislumbra el fin y nos sentimos felices de poder retomar nuestra vida. Pero esta fase y la siguiente pueden ser una montaña rusa de emociones. El doctor López sostiene:

“En las fases de alivio y temor, después de la euforia por salir, reunirse, vendrá la caída al darnos cuenta de las consecuencias de la situación, que pueden ser más largas”.

7Temor

Preocupación por la situación laboral y económica que implicará la crisis. Las consecuencias económicas comienzan a ser visibles.

La fase de resistencia

A estas alturas, la mayoría de países estarían atravesando ya la fase de resistencia. En esta fase, los sentimientos son más pesimistas que en las anteriores. El largo periodo sin contacto social y sin ver a nuestros familiares afectan nuestro estado de ánimo. El hecho de no saber cuándo terminará un confinamiento que se ha ido extendiendo cada quince días también aumenta la inquietud. A ello habría que agregarle las noticias negativas sobre el impacto económico y laboral que aumentan el pesimismo y la preocupación tanto a nivel mundial como individual.

Estos sentimientos negativos pueden afectar también a la relación con las personas con las que estamos pasando el confinamiento, pues podemos sentirnos más crispados o estresados. El doctor López recomienda en esta fase leer biografías de personalidades a quienes admiremos para darnos cuenta de que estas personas también han pasado por muchos problemas y situaciones complicadas.
El especialista culmina:

“Es la persona a través de sus decisiones o a la falta de ellas la que le da sentido a todo, no son los demás”.