Zlata
Zlata

El contorsionismo es una práctica milenaria en la cual una persona con gran elasticidad adquiere determinadas posturas o realiza ciertos ejercicios de gran dificultad, que para la gran mayoría de las demás personas son imposibles de realizar.

La base del contorsionismo es doblar las articulaciones en el sentido inverso con mucha facilidad.

La mayoría de las personas que practican el contorsionismo son mujeres, porque su anatomía es más flexible, pero también hay hombres que lo practican. Muchos son menores de 10 años, edad perfecta para esta práctica dada la gran flexibilidad característica.

Los ejercicios extremos de contorsionismo constituyen desde hace siglos una forma de espectáculo en el mundo entero. Desde tiempos remotos los circos que recorren el mundo con sus espectáculos impresionantes, cuentan entre sus shows con cuadros de contorsionistas.

Entrenar para lograr la flexibilidad

Los contorsionistas adquieren la flexibilidad gracias a un arduo y dedicado entrenamiento, es lo que se llama flexibilidad inducida. Dentro de este tipo de personas están aquellos que practican yoga, gimnasia artística o rítmica, ballet, etc.

Flexibilidad como consecuencia de un defecto genético

Hay otro grupo de personas cuyas articulaciones no tienen barrera, no por el entrenamiento sino como consecuencia de una enfermedad: El síndrome de Marfan. Se trata de un trastorno genético del tejido conectivo, que afecta los sistemas cardiovascular y esquelético.

Este es el caso de Julia Gunthel (cuyo nombre artístico es Zlata), una de las contorsionistas más famosas del mundo que descubrió a los 4 años que debido al síndrome de Marfan tenía una flexibilidad fuera de lo común. Para aprovechar esta condición, comenzó a dedicarse a la gimnasia y al arte del contorsionismo. Actualmente vive de hacer de su flexibilidad un arte, realizando campañas publicitarias y diversas promociones. Uno de los actos preferidos de Julia es doblarse para atrás formando un perfecto ángulo de 90º, también se mete en cajas muy pequeñas de sólo 50 centímetros.

Falsos mitos entorno al contorsionismo:

  • Uno de los mitos entorno al contorsionismo es que estas personas no tienen articulaciones y otro que tienen más articulaciones de lo normal
  • Antiguamente se creía que los contorsionistas bebían aceite de serpiente para que sus articulaciones fueran más flexibles
  • El contorsionismo es una enfermedad: Esto es falos ya que si bien el síndrome de Marfan favorece la flexibilidad no significa que el contorsionismo en sí mismo sea una enfermedad, sino más bien es una consecuencia de una enfermedad
  • El contornsionista nace no se hace: esto es falso, ya que si bien hay algunos casos de personas que por cuestiones genéticas son más flexibles que otras, también es cierto que con entrenamiento, trabajo y mucho esfuerzo, se puede lograr una flexibilidad extrema
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