Adiccion a las anfetaminas
Anfetaminas
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Las anfetaminas derivan de la beta-fenilisopropilamina. Entre sus efectos principales encontramos la pérdida de peso al abolir la sensación de hambre y la acción sobre la fatiga por ser estimulantes del sistema nervioso central.

En la actualidad no se emplean para ninguna de las dos indicaciones anteriores por sus importantes efectos secundarios. Sus orígenes se remontan a 1930 y fueron inicialmente usados en el tratamiento de pacientes asmáticos.

Es frecuente su consumo ilegal,presentando estos productos en el mercado negro abundantes impurezas. Muchas personas persiguen al emplearlas obtener un mayor rendimiento físico (como ocurre con algunos deportistas) o el intelectual (en estudiantes). Otras veces se busca puramente el efecto euforizante y de bienestar. En la sociedad existen variantes o análogos que se conocen como:

  • MDMA: Es lo que coloquialmente se denomina “éxtasis”. Sus siglas corresponden a Metilendioximetanfetamina
  • Metanfetamina: Es el cristal o speed. El “cristal” se denomina así por su aspecto similar a cristales de hielo, y se caracteriza por ser inodoro, insípido e incoloro
  • MDA: Metilendioxianfetamina. Conocida como “píldora del amor”
  • MDEA: Metilendioxietilenanfetamina. También llamada “Eva”
  • N-metil 1 (3,4-metilenodioxifenil)-2 butamina (MBDB)
  • 4-bromo-2,5-dimetoxianfetamina (DOB)
  • 4-metil-2,5-dimetoxianfetamina (DOM, serenity-tranquility-peace o STP)
  • Trimetoxianfetamina (TMA)
  • Parametoxianfetamina (PMA)

Su mecanismo de acción consiste en un incremento de la transmisión neuronal al favorecer la liberación de dos neurotransmisores, la dopamina y la noradrenalina, al mismo tiempo que inhibe su recaptación, para que permanezcan más tiempo realizando su efecto. También se evidencia una acción más leve serotoninérgica.

La presentación varía desde formas para inhalar, fumar, inyectar o ingerir (pastillas y cápsulas de forma, tamaño y color variables).

La intoxicación aguda provoca síntomas en diferentes regiones del organismo:

  • Neurológicos: Midriasis (dilatación pupilar), erección del vello, irritabilidad e hiperactividad, alucinaciones, delirios, psicosis tóxica y convulsiones, pudiendo llegar en alguna ocasión al coma o la hemorragia cerebral
  • Cardiovasculares: Taquicardia y arritmia (ambos efectos derivados de su acción estimulante del sistema simpático periférico), hipertensión arterial, infarto agudo de miocardio, shock cardiogénico
  • Digestivos: Náuseas, vómitos, diarrea
  • Otros: Cefalea, sudoración, hipertermia, fracaso renal, coagulopatía, edema pulmonar

Tratamiento para la intoxicación con anfetaminas

  • El tratamiento consiste en dar carbón activado y laxantes
  • No están indicados los eméticos
  • Las benzodiazepinas pueden ser útiles para el manejo de la agitación (lorazepam, o midazolam)
  • El midazolam es también efectivo en caso de convulsiones
  • El paciente puede necesitar soporte respiratorio
  • Para la hipertensión están indicados los betabloqueantes y el nitroprusiato
  • Las arritmias se abordan con lidocaína o propanolol
  • La hipertermia, en caso de no poder corregirse con medidas físicas, se trata con dantroleno sódico
  • También se contempla la diuresis forzada ácida, la hemodiálisis en casos graves, y la vigilancia de síntomas y signos neurológicos, la electrocardiografía y la medición de cifras tensionales

Las anfetaminas tienen un riesgo de adicción similar al de la cocaína. Se produce un fenómeno de tolerancia, que consiste en la necesidad de cantidades cada vez mayores de la sustancia para producir el mismo efecto. Dicho de otra manera: “El organismo se acostumbra”.

Dejar de consumir se relaciona con un síndrome de abstinencia caracterizado por depresión, ansiedad, fatiga y dificultad para el sueño e incremento del apetito, entre otros.

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