The Big Breakfast diet
Foto cortesía de thesutters

Este dicho tan popular nunca ha sido mejor aplicado y es la consigna de la Dieta del Gran Desayuno, denominada así porque su base es comenzar el día con una comida abundante, suculenta, rica en hidratos de carbono proteínas y dulces, alrededor de unas 600 a 850 calorías ingeridas antes de las 9 de la mañana.
La explicación para ello es que los ritmos circadianos que controlan los ciclos de sueño - vigilia y otras funciones del organismo humano, influyen en el metabolismo y de mañana están al máximo, por lo cual las calorías consumidas son utilizadas y quemadas como energía mucho más que en otro momento del día. El almuerzo y la cena deben ser de bajo contenido en carbohidratos y calorías (600 en total entre ambas comidas).

Esta dieta ha demostrado ser mucho más efectiva que otras dietas que limitan el consumo de hidratos de carbono (como la dieta Atkins o la dieta Scardale, por ejemplo), ya que disminuye y controla el apetito durante el día (sobre todo antes de almorzar) y las ganas de consumir carbohidratos y dulces. Su eficacia no sólo se limita a ayudar a bajar de peso sino, sobre todo, a mantenerse. Además, es mucho más saludable que las mencionadas, porque posibilita el consumo de frutas y verduras, fuentes importantísimas de vitaminas y fibra. Por otra parte, desayunar bien se asocia con un control mayor de la ingesta calórica diaria, dando como resultado un mejor control sobre el peso, en tanto obviar el desayuno se relaciona con el aumento de peso y la obesidad.

La dieta del Gran Desayuno según científicos de la Universidad Commonwealth de Virginia en Richmond

Este grupo de científicos llevó a cabo un estudio sobre una muestra de 94 mujeres obesas sedentarias. 46 de ellas hicieron una estricta dieta de bajo contenido de carbohidratos compuesta por 1085 calorías diarias, divididas en un desayuno de 290 calorías (12 gramos de proteínas y 7 de carbohidratos) y 795 en las siguientes comidas. Mientras las 48 restantes, realizaron la Dieta del gran desayuno, constituida por 1240 calorías diarias repartidas en un importante desayuno de 610 calorías (47 gramos de proteínas, 58 de carbohidratos y 22 de grasas), un almuerzo de 395 (28 gramos de proteínas, 34 de carbohidratos y 13 de grasas) y una cena de 235 (18 gramos de proteínas, 5 de carbohidratos y 26 de grasas).

Conclusiones sobre el estudio de la Universidad Commonwealth

Pasados 4 meses del comienzo de ambas dietas, no se observaron diferencias sustanciales en la pérdida de peso entre ambos grupos.
Las que siguieron la dieta baja en carbohidratos, bajaron alrededor de 12 kilos, en tanto las otras aproximadamente 10. Pero transcurridos 8 meses, las primeras recobraron alrededor de unos 8 kilos, en tanto las otras no sólo no recuperaron peso, sino que siguieron bajando cerca de 7 kilos más. Lo que se explica porque las dietas escasas en carbohidratos enlentecen el metabolismo e incrementan el deseo de consumirlos, debido a lo cual luego de la dieta y de que se baja de peso, al tiempo se vuelve a engordar.

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