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El equilibrio entre el cuerpo y la mente es clave del estado metabólico. La eficiencia de la denominada “dieta para estar en zona” por Barry Sears, creador de la que se conoce como, dieta de la zona, se centra en equilibrar la alimentación a través de la reducción de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas que ingerimos en cada comida.

Esta dieta es una férrea oposición a las tradicionales ricas en hidratos de carbono. La reducción de la ingesta de hidratos de carbono, equilibra la producción de insulina lo que, sin duda, es un descanso para el organismo.

Exceso de hidratos de carbono

Un exceso de hidratos de carbono en la dieta puede provocar la siguiente espiral a nivel orgánico:

  1. Los hidratos de carbono se transforman en azúcares
  2. Esto genera la necesidad de producir insulina adicional para equilibrar el nivel de azúcar en sangre
  3. La insulina genera eicosanoides nocivos para el organismo
  4. Los niveles de azúcar descienden rápidamente lo que provoca la transformación en grasa
  5. Un descenso pronunciado de azúcar en sangre, bloquea las reservas de grasa impidiendo su desintegración

Síntomas de una dieta rica en hidratos de carbono

  • Ralentiza el proceso de pérdida de peso
  • Provoca cansancio y fatiga
  • Se incrementa la acumulación de grasa corporal
  • Descienden los niveles energéticos

Dieta de la zona

La alimentación basada en la reducción de hidratos de carbono, permite el acceso a los reductos de grasa acumulados en el organismo, lo que acelera la pérdida de peso y genera un estado de energía y bienestar.

La alimentación debe realizarse en porciones reducidas y de forma frecuente, no dejando transcurrir más de 5 horas entre las comidas. Un plazo más amplio entre comidas, hace necesaria la producción de insulina para mantener los niveles de azúcar equilibrados.

Alimentos que componen la dieta de la zona

  1. Hidratos de carbono
  2. Reducidos, evitando los que tienen un alto contenido en azúcar y almidón. Miel, glucosa, patatas, cereales, pastas, arroz, harina.

    Para contrarrestar la reducción, se equilibrará con verduras, frutas, cereales, legumbres que son de absorción lenta. La ingesta debe realizarse de forma controlada, tanto en velocidad como en cantidad.

  3. Grasas
  4. Sin tratar y sin químicos. Aceites de oliva, aceitunas, mayonesas caseras, etc.

  5. Proteínas
  6. Cualquier tipo de proteína obtenida de los alimentos –legumbres, carnes, pescados, etc.- y combinadas con proteínas de origen vegetal, levadura de cerveza, espirulina o tofu.

Dieta tipo

Desayuno

Opción 1: Pan integral, jamón y café.
Opción 2: Yogur con kefir, té o café

Media mañana y media tarde

Opción 1: Fruta y frutos secos
Opción 2: Barrita de cereal o postre de soja.

Comida y cena

Proteínas: pollo, pavo, pescado, atún, salmón. Más un hidrato de carbono de absorción lenta, verdura, fruta, lechuga.

Grasas: una cucharadas de aceite o cuatro cucharadas de mayonesa casera.

Ventajas de la dieta de la zona

  • Reducción de grasa corporal
  • Acondicionamiento físico
  • Mejora de la salud
  • Pérdida de peso sostenida en el tiempo

A tener en cuenta

Para optimizar los beneficios de la dieta de la zona se debe:

  • Mantener el ritmo, frecuencia y horario de todas las comidas
  • Asegurar el equilibrio entre las grasas, proteínas y carbohidratos
  • La proporción ideal es 4 g. de carbohidratos por 3 g. de proteínas
  • Conviene compaginarla con un plan de ejercicios adecuado a la edad, sexo y masa corporal

Conclusiones

La dieta de la zona, equilibra a la perfección la ingesta de hidratos de carbono, proteínas y grasas lo que sin duda, mejora el rendimiento físico y las reservas energéticas responsables del estado de ánimo, bien realizadas y sin olvidarse del mantenimiento de las comidas frecuentes y en proporciones reducidas, los resultados son óptimos y duraderos.

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