Congelación, consejos y prevención

La congelación produce lesiones en los tejidos del cuerpo más profundos y en la piel, como consecuencia de la exposición a temperaturas extremadamente bajas. Se caracteriza por la dureza, palidez y el frío del área que ha estado en contacto con el frío durante largo rato. También es posible que haya falta de sensibilidad y quizás un dolor intenso y agudo.

La congelación puede producirse en cualquier área del cuerpo, sin embargo, las extremidades (manos y pies), las orejas y la nariz son las más comunes. Si sólo se han dañado la piel y los tejidos inferiores, la recuperación puede ser total. Pero si los vasos sanguíneos, músculos, tendones también han sido afectados, es posible que la zona se engangrene (el tejido congelado muera) y haya que amputar.

Cuando la zona congelada comienza a descongelarse, la piel se torna roja y aparece un dolor muy fuerte, ardor u hormigueo en la zona afectada.

Factores de riesgo

Si bien cualquier persona que se exponga durante un largo tiempo a temperaturas extremadamente frías puede sufrir congelación, hay algunas que son más vulnerables, entre ellas:

  • Niños
  • Personas mayores
  • Personas con problemas circulatorios
  • Personas que toman beta-bloqueadores puesto que reducen el flujo sanguíneo hacia la piel
  • Personas con enfermedad vascular periférica
  • Diabéticos
  • Fumadores
  • Personas con neuropatía periférica

Síntomas

  • Los síntomas iniciales incluyen: Hormigueo en la zona afectada, seguido de entumecimiento de la misma
  • Los primeros momentos puede haber una sensación palpitante o dolorosa, pero luego el área pierde la sensibilidad al tacto por completo
  • La zona congelada tiene un aspecto pálido, está dura, fría y sin sensibilidad
  • A medida que se descongela, si se trata de una congelación temprana, se vuelve roja y con dolor
  • Si la congelación es severa (cuando el tejido comienza a congelarse) el aspecto de la piel es blanco y carece de sensibilidad. Además pueden aparecer ampollas, engangrenarse la zona (tejido muerto) y existir lesiones en las estructuras más profundas como ser nervios, tendones, músculos y hueso

Primeros auxilios

  • Proteger a la persona afectada del frío y llevarla a un ambiente cálido. Allí quitarle la ropa húmeda y cualquier cosa que pueda estar causando problemas de circulación (botas, joyas, etc.)
  • Si se está próximo a un centro e salud, es mejor cubrir las zonas afectadas con paños limpios (estériles en lo posible), separando los dedos de las manos y de los pies si están afectados y trasladar al paciente al mismo donde recibirá cuidados adecuados

Si no se cuenta con un centro de salud cercano, brindar primeros auxilios:

  1. Sumergir en agua tibia las zonas afectadas o colocar compresas calientes sobre las mismas durante, aproximadamente, 20 o 30 minutos. Si es posible, se recomienda mantener circulando el agua tibia para favorecer el proceso de calentamiento. Durante el mismo, puede aparecer dolor, cambios de color e hinchazón y este es completo cuando la piel recobra la suavidad y la sensibilidad
  2. Colocar compresas secas en las zonas afectadas, separando los dedos si están congelados
  3. Una vez descongeladas las zonas afectadas, moverlas lo menos posible
  4. La recurrencia de congelación de una zona puede provocar un daño aún mayor, por lo cual una vez que se ha descongelado un área, es preciso mantener a la persona resguardada y caliente para que no vuelva a congelarse. Si esto no es posible, es preferible retrazar el proceso de calentamiento hasta poder trasladar a la persona a un lugar calido y seguro, en el que se pueda garantizar que no exista una nueva congelación
  5. Ofrecer líquidos calientes

En qué casos consultar al médico

  • Si la congelación fue severa o su el color normal y la sensibilidad en la zona afectada no vuelven luego del tratamiento para la congelación
  • Si ha existido reciente congelación y aparecen nuevos síntomas como malestar generalizado, fiebre, secreciones o cambio de color del aérea afectada

Prevención

  • Es importante tener en cuenta los factores que pueden favorecer la congelación como ser el frío excesivo, el viento fuerte, la ropa mojada, la mala circulación (que puede producirse como consecuencia de ropa demasiado ajustada)
  • Usar ropa acorde para temperaturas extremadamente frías; Mitones, bufanda, sombrero que cubra las orejas, ropa impermeable, rompevientos
  • Si se va a estar expuesto a frío intenso por un tiempo prolongado, no fumar, no consumir alcohol, descansar lo suficiente e ingerir alimentos acordes
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