Bebidas energéticas

Hoy el mercado está inundado de las llamadas bebidas energéticas o energizantes, tienen grandes campañas publicitarias, las venden por todos lados y te prometen hasta “alas”. Los adultos podemos entender que se trata de bebidas con altos contenidos de café, ¿pero un niño?.

Lo más probable es que si le preguntemos si la daría café a su hijo pequeño, la respuesta sería un rotundo “NO”. Pero lamentablemente la disponibilidad de estas bebidas hace que los niños accedan a ellas fácilmente y sin que sus padres lo noten. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó una encuesta del año pasado en donde se descubrió que el 18% de los niños europeos de entre 3 y 10 años consumen bebidas energéticas, y que los niños y adolescentes de 10 a 18 años la cifra asciende en un alarmante 68%.

Un estudio de la OCU que se hizo entre las 20 marcas de bebidas energéticas más populares del mercado, determinó que todas tienen entre 49 y 427 mg de cafeína por un Lt de bebida, haciendo hincapié que si una bebida de esta clase se excede de los 150 mg de cafeína debe llevar una advertencia de “contenido elevado de cafeína”.

Pero la cafeína no es el único problema de esta clase de bebidas, ya que estas también suelen llevan ingredientes como la taurina, guaraná, ginseng, inositol y azúcar. Recordemos que sólo se recomienda en adultos 2 tazas de café al día, y estas bebidas llegan a equivaler en cafeína a 3 tazas de café. Sin olvidar de los problemas de adicción que puede acarrear estas bebidas por su alto contenido de cafeína.

Además de los peligros que implica de tomar grandes cantidades de cafeína, las bebidas energéticas en niños implica subidas prolongadas de tensión, además de sufrir taquicardias, episodios de ansiedad y obviamente el insomnio que suele causar el excesivo consumo de cafeína.

Un reciente estudio publicado el Journal of Nutrition, Education and Behavior, realizado por los científicos de la Universidad de Minnesota y la Universidad de Duke, en EE.UU.,determinó que el consumo de bebidas energéticas está relacionado estrechamente con el excesivo consumo de bebidas altamente azucaradas, tabaquismo y sedentarismo.

Ya en más de un país se están estudiando la prohibición de la venta de estas bebidas a menores de edad y en restringir los lugares de su venta. Mientras tanto está en los padres educar a sus hijos sobre este delicado tema que implica la salud de sus hijos.

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