Obesidad y sobrepeso niños latinos en EE.UU.

Estudio realizado por el Departamento de Salud de Nueva York

Según datos aportados recientemente por el Departamento de Salud de Nueva York, el 46% de los niños latinos de entre 6 y 12 años que asisten a las escuelas públicas de dicha ciudad, padecen de sobrepeso u obesidad. Realizando una clasificación de acuerdo al género, la cifra es más elevada entre varones (40%) que entre niñas (38%).

Al sobrepeso se suman hábitos de vida poco saludables entre los niños como ser la falta de ejercicio físico diario y el exceso de tiempo que pasan frente a la televisión, los videojuegos, etc., en actividades absolutamente sedentarias. Según el Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York, los niños deben realizar al menos 1 hora diaria de ejercicio.

Estudio realizado por el Colegio de Medicina de Baylor de Houston

Anterior a esta información del Departamento de Salud de Nueva York, pero en la misma línea, un estudio publicado en The Journal of the American Dietetic Association, realizado por Theresa F. Wilson y colegas del Colegio de Medicina de Baylor en Houston, afirmaba que los niños hispanos de menores recursos residentes en los Estados Unidos, consumían alimentos con demasiado colesterol, grasa, sal y azúcar. Y que si bien no comían tanta cantidad de comidas rápidas como los niños norteamericanos, sus dietas eran muy similares.

Este estudio arrojaba datos semejantes a los del Departamento de Salud de Nueva York, el 23,2% de los niños y el 18,5 de las niñas de origen mexicano residentes en EE.UU., padecen sobrepeso en comparación con el 15,5% de los niños estadounidenses en general.

Wilson junto con sus colegas observó la alimentación de 1.030 niños de entre 4 y 19 años de edad, pertenecientes, la mayoría, a familias de origen mexicano. Casi la mitad de estas familias presentaba problemas para asegurarse la necesaria cantidad de alimento. Y se encontró que 2/3 de las calorías consumidas por los niños, pertenecían a galletas, pizza, refrescos, carnes procesadas, y demás comidas con elevado contenido en grasa, azúcar y sodio. Mientras que su alimentación era escasa en aporte de vitaminas, minerales, calcio, potasio y otros nutrientes provenientes de frutas, verduras, hortalizas, legumbres, granos y cereales.

Patricia Riba, pediatra de la Clínica Comunitaria de Huntington Beach, al sur de California, en su práctica médica halló que la mayoría de sus pacientes de origen mexicano (inmigrantes) no tenían la capacidad de ofrecer a sus hijos una alimentación balanceada. Que ni los padres ni los niños practicaban actividad física y que había familias, cuyos hijos padecían sobrepeso que vivían en una pequeña habitación en la que no había espacio ni para un refrigerador, lo cual hacía que su alimentación se basara principalmente en comidas rápidas, muy poco saludables y con exceso de grasas saturadas.

El flagelo de la obesidad

Los datos arrojados por los diversos estudios van en la misma línea, marcan un incremento importante de la obesidad infantil en los últimos años y ello de suma importancia, teniendo en cuenta el problema de salud pública que ello implica: enfermedades en la adultez (diabetes, colesterol, hipertensión, enfermedades cardíacas, etc.) y problemas de todo tipo (sociales, emocionales, de autoestima, psicológicos) que estas traen aparejados.

Aparentemente hay una relación entre la pobreza, la escasez de recursos, el sobrepeso y la obesidad, de ahí que este problema sea más evidente entre los latinos inmigrantes en los EE.UU. Las dificultades para proveer alimentación, aumenta la ingesta de alimentos poco saludables y de alto contenido graso.

Por ello, es muy importante tomar medidas de prevención entre las que se incluyan cambios en los hábitos alimenticios y de actividad física.

Algunas recomendaciones para cuidar la salud de los niños y prevenir la obesidad:

  • Eliminar o reducir el consumo de comida rápida, bebidas azucaradas, snacks, galletas, dulces, etc.
  • Fomentar la comida saludable, aumentar la ingesta de frutas, verduras, legumbres, granos, cereales
  • Ofrecer a los niños una variedad importante de alimentos de manera atractiva servidos en el plato
  • Fomentar la actividad física, por lo menos una hora diaria de ejercicio
  • Disminuir el tiempo que los niños pasan frente a la televisión, los videojuegos
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