Esperanza en el tratamiento de la diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 es una enfermedad en la cual el páncreas no produce insulina o no en la cantidad necesaria. En consecuencia el organismo debe recibir insulina de forma exógena. Por ello, a este tipo de pacientes se les denomina insulinodependientes.

Si bien la mayoría de los diabéticos tipo 1 tienen una vida normal, están más expuestos a enfermedades como accidente cerebrovascular, insuficiencia renal, problemas cardiacos.

Algunos pueden ser candidatos a un trasplante de páncreas o la introducción de células beta, pero las posibilidades son bajas en cuanto a disponibilidad de donante. Las listas de espera son largas y los trasplantes poco frecuentes por las condiciones que tienen que darse para que exista compatibilidad.

Investigación de células madre

En este marco, desde hace años varios grupos de investigadores han estado buscando otras opciones de tratamiento para la diabetes tipo 1.

Científicos de la Universidad de Washington en St. Louis

Científicos de la Universidad de Washington en St. Louis en Estados Unidos, bajo la dirección de Jeffrey R. Millman, intentaron descubrir cómo obtener células beta, productoras de insulina, a partir de células madre y así evitar recurrir al donante. Sin embargo, uno de los problemas con que se encontraban era lograr que las mismas fueran completamente funcionales y determinar la cantidad de insulina producida por las ellas.

Millman dijo sobre ello:

Las células beta que fabricábamos antes eran capaces de segregar insulina en respuesta a la glucosa, pero no la adecuada para cada momento, ya que o producían mucha o ninguna. Las que acabamos de fabricar son más sensibles y secretan la insulina que mejor corresponde a los niveles de glucosa.

Para lograr su objetivo los investigadores modificaron la receta, usando distintos factores de crecimiento en diferentes etapas del proceso celular para favorecer la maduración y funcionamiento eficaz de las células.

Cuando culminó el proceso, trasplantaron las células beta a ratones con diabetes con sistema inmunológico suprimido para que no rechazaran las células nuevas y estas lograron producir niveles de insulina eficaces para controlar el nivel de azúcar en la sangre.

Científicos de la Universidad de California en San Francisco

Por otro lado, un grupo de investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), liderados por el microfisiólogo Dr. Matthias Hebrok, también realizaba investigaciones para lograr encontrar la forma de producir células productoras de insulina que funcionaran adecuadamente.

Sin embargo, ellos también se encontraban con obstáculos. Así lo señala Hebrok:

Las células que nosotros y otros estábamos produciendo se estaban atascando en una etapa inmadura en la que no podían responder adecuadamente a la glucosa en la sangre y secretar insulina adecuadamente.

Hasta que descubrieron la forma en que se desarrollan las células beta en el páncreas, las cuales se desprenden de este y se organizan en islotes pancreáticos.

Este fue el gran hallazgo. Al separar de forma artificial las células madre del páncreas y reorganizarlas en islotes y no individualmente, tal como sucede de modo natural en el organismo, las células maduran y funcionan tal como lo hacen las células productoras de insulina.

Es más al trasplantar esos islotes a ratones, observaron que en pocos días las células producían insulina en respuesta a los niveles de azúcar en sangre.

Hebrok señaló al respecto:

Ahora podemos generar células productoras de insulina que se ven y se parecen mucho a las células beta pancreáticas que tenemos en nuestro cuerpo.

Este es un paso crítico hacia nuestro objetivo de crear células que podrían trasplantarse a pacientes con diabetes.

Por su parte la Dra. Gopika Nair, otra participante de la investigación, agregó:

Las terapias actuales, como las inyecciones de insulina, solo tratan los síntomas de la enfermedad. Nuestro trabajo apunta a varias vías interesantes para finalmente encontrar una cura.

Falta etapa experimental en humanos

Ninguno de los descubrimientos con células madre productoras de insulina, han sido, hasta el momento, probados en humanos.

Millman señaló que aún faltaría mayor investigación para ensayos en humanos:

Lo primero sería encapsular las células en algo así como un gel, con los poros lo suficientemente pequeños como para evitar que entren las células inmunitarias, pero lo suficientemente grandes como para permitir que salga la insulina. Otra idea sería utilizar herramientas de edición de genes para alterar los genes de las células beta de manera que les permita 'esconderse' del sistema inmunológico después de la implantación.

Por otra parte, si bien las posibilidades que abre el hallazgo de la Universidad de California en San Francisco publicado en “Nature Cell Biology” es muy prometedor, aún hace falta experimentarlo en humanos. Hasta ahora se sabe que funciona en ratones gracias a los experimentos de laboratorio realizados en ellos. Uno de los riesgos, es que no funcione así tal cual en los humanos, ya que es muy probable que el sistema inmunológico rechace y destruya las células madre, por lo que sería necesario el uso de inmunodepresores de forma vitalicia, al igual que sucede con el trasplante de páncreas y donación de células.

Aun así, Hebrok dijo:

Finalmente podemos avanzar en varios frentes diferentes que antes estábamos cerrados. Las posibilidades parecen infinitas.

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