pie diabetico
Foto cortesía de dml82 - flickr.com

Entre las complicaciones más habituales de que produce la diabetes, están la neuropatía diabética que produce falta de sensibilidad y atrofia en los músculos de los miembros inferiores, y las afecciones al sistema nervioso y arterial. Los problemas vasculares y sanguíneos contribuyen a que la sangre y el oxígeno que llegan a los pies sea menor, favoreciendo la aparición de edemas, hinchazón, laceraciones, lastimaduras, llagas, úlceras en la piel, etc. Estos problemas afectan particularmente los pies, por lo que es fundamental que el paciente diabético tenga especial cuidado con esta zona de su cuerpo, ya que son muy frecuentes las infecciones, úlceras, etc. que tardan en curarse o no se curan correctamente y se gangrenan, lo que hace necesaria la amputación de alguno de los miembros (dedos o pies).

Cuidados esenciales del pie diabético

  • Revisar diariamente los pies (planta, talones, empeine, dedos y entre ellos) para constatar si hay alguna herida, lesión, ampolla, etc. Si es necesario se puede acudir a la ayuda de alguien más o de un espejo para inspeccionar mejor aquellas zonas a las que la vista no llega
  • Ante la más mínima herida o lesión que aparezca en los pies consultar al médico
  • Higienizarse los pies a diario con agua tibia (a no más de 37º y probarla previamente con el codo para constatar la temperatura y evitar quemaduras graves, ya que en los pies es muy factible que no haya sensibilidad) y un jabón neutro
  • Secar los pies con una toalla realizando suaves toques con la misma, si friccionar y teniendo especial cuidado de secar entre los dedos, ya que la humedad en esas áreas favorecen las infecciones
  • Cuidar de tener los pies siempre secos, si es preciso se puede usar algún talco o producto para los pies
  • Remojar los pies en agua tibia (no más de 10 minutos) antes de cortar las uñas para que se ablanden, cortarlas de manera recta (cuadradas) para impedir que se encarnen y se produzcan lesiones cuidando siempre de no lastimar los dedos
  • Si la piel de los pies está reseca o cuarteada utilizar una loción hidratante, luego del baño, evitando la zona entre los dedos
  • No usar desinfectantes en los pies porque pueden producir lastimaduras o quemarlos
  • En caso de durezas, callos, etc. no utilizar soluciones químicas ni intentar cortarlos o limarlos uno mismo, sino solicitar la asistencia de un podólogo
  • Utilizar siempre medias con los zapatos y optar por materiales que absorban la humedad de los pies (por ejemplo: Algodón. No los sintéticos)
  • Utilizar medias para dormir si se sufre de frío en los pies
  • Evitar las medias o pantalones con elástico que puedan dificultar la circulación de la sangre en esa zona
  • No andar descalzo
  • Evitar el calzado que deja el pie a la intemperie (sandalias, ojotas, etc.)
  • Utilizar zapatos flexibles y confortables, que no aprieten los dedos (no de punta fina), que no tengan costuras internas que puedan dañar los dedos
  • No usar zapatos de taco alto
  • Cambiarse el calzado, aproximadamente, cada 5 horas para que el pie y los dedos cambien su posición
  • No aproximar los pies a fuentes de calor (por ejemplo: Estufa, bolsas de agua caliente, arena caliente en verano, etc.)
  • No aproximar los pies a fuentes de frío extremo para evitar quemaduras (recordar que es muy factible que los pies no tengan sensibilidad
  • Evitar exponer los pies al sol, pero si no hay más remedio que hacerlo, utilizar un bloqueador solar
  • No cruzar las piernas al sentarse ni permanecer parado mucho tiempo en la misma posición
  • Tener la vacuna contra el tétanos al día
  • No fumar
  • Acudir regularmente a las revisaciones médicas periódicas para constatar el estado de los pies
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