Ejercicio contra la diabetes

Realizar ejercicio físico de manera regular, es sumamente beneficioso para la salud en general, pero además lo es particularmente para la diabetes. Así lo demuestran dos estudios distintos uno australiano y otro canadiense.

Estudio australiano

Según un estudio australiano realizado bajo la dirección de Terry Dwyer, MD, director de Investigación del Instituto Murdoch niños del Hospital Royal Children de Melbourne, caminar unos 10.000 pasos diarios lo que equivaldría, aproximadamente, a 2 kilómetros, contribuye a la pérdida de peso y reduce el riesgo de diabetes.

Para el estudio se hizo el seguimiento durante 5 años a 592 australianos adultos de mediana edad, de los cuales aquellos que incluyeron en sus hábitos de vida cotidianos, el caminar hasta 10.000 pasos al día, redujeron su índice de masa corporal, su grasa abdominal y tuvieron una mayor sensibilidad a la insulina que quienes no lo hicieron.

Los participantes respondieron un cuestionario acerca de su estilo de vida, hábitos alimenticios, a otros se les practicó un examen físico y se les pidió que usaran podómetros, lo que permite medir la actividad física y cuantificar la cantidad de pasos diarios.
Lo que caracteriza a la diabetes, es la resistencia a la insulina; es decir que el organismo no responde a la acción de ésta, el páncreas produce insulina en exceso por lo cual se acumula en el torrente sanguíneo.

Los investigadores controlaron a los participantes durante 5 años controlando la cantidad de pasos que daban y reevaluando los factores de riesgo para la diabetes.

Según datos del estudio, los que aumentaron a cerca de 10.000 los pasos diarios y lo mantuvieron en el tiempo, mejoraron la sensibilidad a la insulina en comparación con aquellos que solamente llegaron a los 3.000 pasos.

Bajar de peso favorece la sensibilidad a la insulina, por lo cual los investigadores atribuyen que la incorporación de las caminatas a los hábitos diarios redundó en una pérdida de peso, reducción de la grasa corporal, todo lo cual disminuyó los factores de riesgo para la diabetes.

Realizar ejercicio físico de manera regular está comprobado que es muy beneficioso y este estudio así lo demuestra. Claro que cambiar hábitos y mantenerlos es algo sumamente complicado para la mayoría de las personas. Pero una buena manera de comenzar a hacerlo con pequeñas cosas de la vida cotidiana, es optar por caminar en lugar de tomar un ómnibus o usar la escalera en vez del ascensor.

Si bien perder peso mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar la diabetes, la practica regular de actividad física igualmente puede ser beneficiosa en mejorar la acción de la insulina y controlar la diabetes aunque no se baje de peso Ya que el ejercicio puede producir cambios en la composición de la grasa corporal que contribuyan a tratar o prevenir la diabetes.

Estudio canadiense

Según un estudio publicado en la revista "Annals of Internal Medicine” realizado por científicos de las universidades de Ottawa y Calgary, Canadá, practicar ejercicios aeróbicos (correr, andar en bicicleta) y de fuerza (levantar pesas), en definitiva aquellos que aceleran la respiración, ayuda a controlar los niveles de glucosa en sangre, reduciendo así el riesgo de diabetes tipo 2.

Para realizar la investigación se estudiaron 251 adultos sedentarios de entre 39 y 70 años, que presentaban síntomas de diabetes tipo 2.

Los participantes fueron separados en cuatro grupos: 1) Practicaba ejercicios aeróbicos 3 veces por semana; 2) Practicaba ejercicios de fuerza 3 veces por semana; 3) Practicaba los dos tipos de ejercicio antes mencionado y 4) Era completamente sedentario.

Todos tuvieron que seguir una dieta y se les midió el azúcar en sangre, el colesterol, se les controló el peso, etc.

Los resultados de la investigación señalaron que los niveles de glucosa en sangre disminuyeron con la actividad física, medio punto porcentualmente en aquellos que practicaban un solo tipo de ejercicio y un punto, en los que practicaban los dos.

Estos datos son sumamente importantes puesto que con la práctica combinada de ejercicios aeróbicos y de fuerza se podría estar reduciendo en un 25% el riesgo de muertes por eventos cardiovasculares.

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