Los factores de coagulación (plaquetas y proteínas) son imprescindibles para que la sangre coagule y forme una barrera que impida que una persona se desangre cuando se lastima. Pero cuando se padecen trastornos de la coagulación, se carece de este tipo de células o ellas no funcionan como deberían. Ellos pueden llevar a que haya un sangrado intenso y extendido tras una lesión o uno que comience de forma espontánea.

Hay algunos trastornos de la coagulación que son congénitos y transmitidos desde padres a hijos y otros que se desarrollan por enfermedad hepática severa, deficiencia de vitamina K, uso de anticoagulantes o uso prolongado de antibióticos.

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Enfermedad de Von Willebrand

La Enfermedad de Von Willebrand es el trastorno de coagulación hereditario más frecuente y es, generalmente, menos grave que otros. Es causado por una deficiencia del factor de von Willebrand, que ayuda a las plaquetas a aglutinarse y adherirse a las paredes de los vasos sanguíneos, lo cual es necesario para que coagule normalmente la sangre. Los síntomas pueden abarcar: Sangrado de las encías, hemorragias nasales, hematomas, erupción cutánea, entre otros.

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Hemofilia A y B

Se trata de un trastorno hemorrágico hereditario provocado por una carencia del factor de coagulación sanguínea. Hay algunos factores de riesgo que favorecen la hemofilia: Ser hombre y tener antecedentes familiares de sangrado. Los síntomas pueden abarcar: Sangrado en las articulaciones con dolor y edema, hematomas, sangrado nasal, sangrado espontáneo, sangre en la orina o las heces, hemorragia de las vías urinarias y digestivas, sangrado prolongado a raíz de heridas, cirugías o extracciones dentales. La mayoría de las personas con este tipo de hemofilia que recibe tratamiento, puede llevar una vida normal.

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Defecto adquirido o congénito de la función plaquetaria

Se trata de enfermedades que llevan a que los elementos de la sangre necesarios para la coagulación no funcionen como deberían. Los trastornos que pueden causar problemas en la función plaquetaria incluyen: Mielofibrosis, Trombocitopenia primaria, leucemia mielógena crónica, Policitemia vera, mieloma múltiple, insuficiencia renal, algunos medicamentos como ibuprofeno o ácido acetilsalicílico.

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Púrpura trombocitopénica idiopática

Se trata de un trastorno hemorrágico en el que el sistema inmune destruye las plaquetas. Las personas con Púrpura trombocitopénica idiopática tienen muy pocas plaquetas en la sangre. Los síntomas pueden incluir: Sangrado en la piel, sangrado nasal o bucal, menstruación anormal en las mujeres, propensión a los hematomas. Las probabilidades de remisión son muy buenas con tratamiento.

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Deficiencia congénita de proteína C o S

Se trata de un trastorno grave en el cual se vuelven muy activas las proteínas que controlan la coagulación de la sangre. Hay varios factores de riesgo para esta enfermedad que abarcan: Ciertos tipos de leucemia, enfermedad hepática, lesión tisular grave, pancreatitis, Hemangioma grande, entre otros. Los síntomas incluyen hematomas, sangrado de muchos lugares del cuerpo, caída de la presión arterial, coágulos de sangre. Esta enfermedad puede causar la muerte y el pronóstico depende de cual sea la causa del trastorno.

Otros trastornos hemorrágicos abarcan:

  • Deficiencia del factor II
  • Deficiencia del factor V
  • Deficiencia del factor VII
  • Deficiencia del factor X
  • Deficiencia del factor XII
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