La dispepsia

La dispepsia se manifiesta con un conjunto de síntomas y signos que un sujeto padece y que tanto el paciente como el médico atribuyen a una mala digestión de los alimentos. Se piensa que es debida a una alteración en las fases iniciales del proceso digestivo.

Se caracteriza por un dolor o malestar en la parte alta y centrada del abdomen (epigastrio), de al menos 3 meses de duración, continuo o intermitente durante 1 año.

Malestar es la sensación de falta de bienestar e incluye una variedad de síntomas, como saciedad precoz, plenitud postprandial (después de comer), náuseas e hinchazón. Es frecuente en personas de mediana edad y obesos.

Clasificación:

  1. Dispepsia orgánica: Hay una causa orgánica demostrable que explica los síntomas. Representa el 50% de las dispepsias
  2. Sus causas más frecuentes serán:

  • La toma de medicamentos de forma crónica, como hierro, antibióticos, antagonistas del calcio
  • Causas endocrinas
  • Causas metabólicas (hiperparatiroidismo)
  • Úlcera péptica, que es una solución de continuidad en la mucosa del estómago o duodeno (la más frecuente)
  • Enfermedad biliar
  • Cáncer gástrico
  • Dispepsia funcional: No se demuestra una causa orgánica tras realizar pruebas complementarias como la endoscopia, radiografía con contraste baritado y estudios de laboratorio. Hay una ausencia de alteración estructural, metabólica, bioquímica o secundaria a alcohol o fármacos. Se trata de un sujeto sano previamente, que no presenta cirugía gástrica, biliar o intestinal anterior.
    Representa el 8% de las consultas en Atención Primaria y más del 20% de las consultas de Digestivo, lo que constituye un gran impacto social, con aumento de la morbilidad porque se hace crónico
  • Mecanismos fisiopatológicos:

    • Helicobacter pylori
    • Estrés psíquico: Influye en la secreción y motilidad gástrica
    • Motilidad gástrica que se percibe disminuida (distensión abdominal) y vaciado gástrico lento
    • Aumento del ácido gástrico y aumento de la sensibilidad al ácido clorhídrico
    • Disminución de la acomodación y disminución de la actividad motora

    Síntomas y signos de alarma – permiten descartar una dispepsia funcional:

    • Dolor intenso, continuo y nocturno, que incluso despierta al paciente
    • Disfagia y odinofagia (dolor al tragar)
    • Vómitos de repetición
    • Anemia, palidez mucocutánea
    • Sangrado digestivo alto o bajo
    • Edad superior a 55 años
    • Historia familiar de cáncer gástrico
    • Fracaso terapéutico reiterado
    • Pérdida de peso evidente y documentada
    • Masa abdominal palpable

    Será muy importante descartar el síndrome de intestino irritable, que es un trastorno de motilidad, pero en el intestino, y cuyos síntomas tienen más relación con la defecación que con la digestión inicial.

    Pruebas complementarias:

    • Endoscopia alta – prueba de elección
    • Pruebas de laboratorio según la sospecha diagnóstica
    • Ecografía – se realiza si el dolor es cólico y recurrente, para descartar una enfermedad biliar
    • Radiografía baritada es poco útil, por lo que sólo se utiliza cuando el sujeto no tolera la endoscopia

    Abordaje del paciente dispéptico:

    • Sujetos de más de 45 años, con síntomas de alarma de aparición reciente – hay que realizar una endoscopia
    • Sujetos de menos de 45 años sin síntomas de alarma – hay que realizar el test del Helicobacter, que si sale positivo hay que tratar rápidamente, con inhibidor de la bomba de protones, y dos antibióticos (claritromicina y amoxicilina) durante 10-14 días, para poder erradicarlo. Si el test es negativo, se puede realizar una endoscopia o dar un tratamiento con inhibidor de la bomba de protones (omeprazol, isoprazol, pantoprazol…) durante 4-8 semanas
    • En estos sujetos también se puede optar por tratar directamente con inhibidor de la bomba de protones en vez de realizar el test de helicobacter en zonas de baja incidencia de Helicobacter pylori
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