La prevención de la gripe
La prevención de la gripe

La nueva gripe, declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud, está producida por un subtipo nuevo del virus de la gripe A (H1N1). Hoy por hoy su carácter es leve y la alerta suscitada radica en el temor de que se produzca un cambio en sus características en unos meses.

El término epidemia hace referencia a una infección que afecta simultáneamente a un grupo amplio de personas en un mismo territorio. Cuando esa epidemia se extiende por un territorio muy extenso o incluso por todo el mundo, hablamos de pandemia.

A pesar de la crudeza del término, hace más referencia a número de casos y extensión de área afectada que a la gravedad. La mayoría de los cuadros que ha generado el virus han presentado escasa sintomatología y ausencia de complicaciones, no requiriendo hospitalización.

De este modo, se han curado con la aplicación de las mismas medidas habituales en la gripe común: Beber mucho líquido, emplear antitérmicos y analgésicos (paracetamol), y seguir en todo momento las indicaciones del médico, que orientará también al paciente para evitar contagios.

La mejor medida frente a la gripe es la prevención, a través de una serie de pasos:

  1. El lavado frecuente y adecuado de manos
  2. Tapar boca y nariz con un pañuelo de papel al toser o estornudar, y al instante tirar el papel usado a la basura
  3. Ventilar habitaciones abriendo puertas o ventanas
  4. Limpiar con mayor frecuencia las superficies de muebles y pestillos de puertas
  5. Evitar besos y contactos muy cercanos en el caso de los enfermos
  6. Evitar compartir vasos, cubiertos, y otros objetos en contacto con secreciones como la saliva

Una idea en la que están haciendo hincapié los servicios de salud es en la necesidad de usar con responsabilidad los recursos sanitarios, es decir, evitar saturaciones en las policlínicas y hospitales, acudiendo a ellos solo cuando realmente sea necesario.

Hay dos fármacos antivirales, Oseltamivir y Zanamivir, cuyo potencial se ha exagerado probablemente con fines comerciales. Hay que aclarar que estos no curan la gripe. Su acción se limita a disminuir la duración de la enfermedad aproximadamente en un día, y también la posibilidad de complicaciones.

Como cualquier fármaco, presentan reacciones adversas que pueden suponer un riesgo. Por ello se indican en personas con problemas más graves donde el beneficio supere a los posibles efectos no deseados.

Los enfermos que pueden presentar más complicaciones son aquellos que padecen enfermedades cardíacas (excepto la hipertensión), enfermedades respiratorias crónicas, diabetes en tratamiento con fármacos, insuficiencia renal moderada o grave, enfermedades hepáticas avanzadas y crónicas, obesidad mórbida, inmunosupresión, anemias moderadas o graves, y una serie de cuadros más, que requerirán mayor vigilancia y control.

Las embarazadas tienen un sistema inmune más deprimido, pero no deben alarmarse porque hasta hoy la mayoría de embarazadas que han padecido gripe han tenido síntomas leves.

En caso de iniciarse los síntomas, hay que seguir las recomendaciones generales, extremar las medidas de higiene y, si hay fiebre, tomar paracetamol, que es un medicamento seguro en el embarazo.

Deberán contactar con los servicios sanitarios los afectados que pertenezcan a los grupos de riesgo anteriormente citados, así como aquellos con dificultad para respirar, síntomas diferentes a los habituales, con un empeoramiento repentino, o bien cuando haya empeoramiento pasados 7 días desde el inicio de la enfermedad.

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