Mitos sobre la psicología

La psicología y los psicólogos están envueltos en muchos mitos y creencias equivocadas muchas veces detrás de las que se esconden temores e ignorancia por lo desconocido. Si bien en las últimas décadas la situación ha cambiado y es bastante más frecuente recurrir a la ayuda de estos profesionales, aún sigue habiendo cierto escepticismo al respecto.

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El psicólogo es sólo para los locos

Ir al psicólogo puede ser muy saludable para la vida de cualquier persona y no es necesario que esté loca. Todos en mayor o menor medida tienen algún problema o cuestión que los atormenta y que realizar una terapia con un psicólogo puede ayudarles a sobrellevar mejor. Hay procesos mentales que uno no entiende y por más que converse con amigos o familiares no pueden ayudar a descifrar y sí un profesional en un espacio especialmente concebido para ello.

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Los problemas se hablan con amigos no con un psicólogo

Si bien es cierto que es muy importante la compañía y el sostén de los amigos, de contención social en todas las etapas de la vida y especialmente en momentos difíciles, esto no sustituye de ninguna manera a la ayuda profesional. En los lazos de amistad y de familia juegan otras cosas, intereses, amor, etc., que no permiten muchas veces decir las cosas realmente como son, además de que el psicólogo estudió y se formó para tratar psicológicamente a las personas y ayudarlas a encontrar el camino para estar mejor.

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No creer en los psicólogos

Detrás de esta afirmación o creencia hay desconocimiento, ignorancia y también temor. A nadie se le ocurre decir que no cree en el dentista o en el oculista y cuando hay un problema en los dientes o en los ojos se recurre a estos profesionales. Sin embargo, cuando se trata de la mente, de la psiquis y de las emociones hay un gran misterio, miedo y tabú que lleva a que mucha gente sea reticente a recurrir al psicólogo.

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El psicólogo soluciona los problemas

El psicólogo no es un mago, ayuda y dirige al paciente hacia el mejor camino o lo lleva a encontrar alternativas posibles para transitar y convivir con aquello que es irremediable y remediar aquello que puede remediarse sin morir en el intento. Pero todo el proceso requiere de una participación activa y de mucha implicación por parte del paciente. Muchas veces encontrar de dónde surge algo que a uno lo atormenta sirve para no vivirlo con tanto sufrimiento, para aceptarlo, para perdonar o perdonarse e inclusive para tratar de modificar aquello que a uno no le gusta y desea cambiar. Todo esto ayuda a vivir mejor, más plenamente y más feliz.

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El tratamiento psicológico no sirve porque los resultados se ven muy a largo plazo

Si bien es cierto que un tratamiento requiere de un tiempo de conocimiento del psicólogo con el paciente, de entrevistas en las que el profesional se interioriza con la realidad de su paciente y este a su vez se siente confiado como para abrirse y contarle sus pesares; no es cierto que no haya terapias más rápidas y puntuales. La diferencia se basa fundamentalmente en la urgencia o problema en sí. SI el paciente busca ayuda para transitar un tema puntual y tiene claros sus objetivos, hay ramas como la Gestalt o la terapia cognitiva que pueden ser rápidas y efectivas. Ahora cuando se trata de procesos en los que se busca hallar orígenes de problemas en la infancia o en el pasado remoto, la relación con los padres, etc., entonces tal vez lo mejor sea el psicoanálisis.

Para seguir interiorizándose en los pormenores de la psicología y los mitos que la rodean recomendamos leer la segunda parte del artículo….

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