Habitos que provocan obesidad
Uno de los hábitos que más ayuda a aumentar de peso
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Quienes comen apurados, y principalmente cuando lo hacen hasta quedar exhaustos, padecen mayores probabilidades de sobrepeso y obesidad. Comer rápido eleva al triple el peligro de sobrepeso.

La sociedad ha cambiado los hábitos de alimentación, se vive en un mundo más ligero, abundan las comidas chatarras y hay una muy mala educación nutricional. Lo riesgoso de esto es que se transmite a los niños ese mal sistema alimentario. Como decía Pitágoras: “Educad a los niños y no será necesario castigar a los mayores”. La mala información nutricional y los hábitos de ingerir comida chatarra en los chicos, es una mala enseñanza de los adultos, que probablemente condenen al sobrepeso a los menores y que luego, de mayores, sufran esas consecuencias. El sobrepeso, y fundamentalmente la obesidad, es el disparador de múltiples enfermedades.

Lo ideal, según la creencia popular, es masticar veinte veces cada bocado. En Japón se realizó un estudio en el que participaron alrededor de tres mil trescientas personas de edades oscilantes en los treinta y setenta años. Se los consultó sobre hábitos de alimentación, la velocidad con que asiduamente se alimentaban, si comían hasta quedar satisfechos y se estudió el índice de masa corporal.

El cincuenta por ciento de los voluntarios manifestó comer hasta quedar satisfecho. El cuarenta y seis por ciento de los hombres y el treinta y seis por ciento de las mujeres alegaron comer de manera muy ligera.

Alimentarse rápidamente y quedar completamente satisfecho en las comidas provoca sobrepeso. El mecanismo de saciedad es el siguiente, si se come ligero, el estómago no puede emitir señal de saciedad y se ingiere mayor cantidad de la debida.

Al comer, la distensión gástrica es la primer señal de saciedad, la cual es transmitida por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo, centro regulador que se encuentra en el cerebro.

El hambre, está regulado por hormonas. Aparte de la insulina, se identifica la leptina, la cual se produce en el tejido adiposo y cuenta con propiedades supresoras del apetito. La grelina, que sería la hormona del hambre, por el contrario, acrecienta el apetito.

Es importante tener en cuenta también que es de vital importancia las calorías de los alimentos que se ingieren. Ya que no solamente todo se centra en comer más despacio. Por ejemplo, un kilogramo de tomates tiene aproximadamente ciento setenta calorías; mientras que una hamburguesa completa con huevo frito, tocino, papas fritas aproximadamente rondaría en las mil calorías o más. Una manzana de tamaño normal son aproximadamente setenta calorías. Todo depende de buscar los alimentos con muchos nutrientes y bajos en calorías.

El ritmo de vida que se lleva actualmente ha cambiado, varias reglas que antiguamente eran sagradas se han perdido, como la familia junta reunida a la hora del almuerzo o la cena. O comer juntos sin estar juntos, es decir, la familia comiendo en la mesa hipnotizados por la famosa “caja boba”, el televisor. Esta última es una de las peores maneras de alimentarse, aparte de no existir la comunicación familiar, que ya es otro tema, se come desconcentrado sin tener conciencia de cuánto y cómo se está comiendo.

Se debería tener en cuenta algunas sugerencias a la hora de alimentarse: No saltear las comidas (desayuno-almuerzo-merienda-cena) y realizar ingesta en las horas intermedias (una manzana, yogurt o similar). Comer tranquilos, en ambientes relajados, sin escuchar música fuerte y preferiblemente sin mirar televisión. Optar siempre por ensaladas, aunque no sea plato principal es mejor tenerla siempre en cuenta. Si se está con mucha hambre, comer un caramelo ácido antes de la comida, beber un vaso con abundante agua.

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