Terapias alternativas y naturales para niños

Los tratamientos alternativos si bien pueden ser de mucha ayuda, deben ser informados a los médicos tratantes con el fin de analizar las interacciones de medicinas que puedan provocar reacciones adversas.

De acuerdo con estadísticas del año 2012 de La Encuesta Nacional sobre la Salud, 12% de los niños estadounidenses utilizó terapias alternativas para tratar problemas de dolor de cuello y espalda, resfriados, problemas musculo esqueléticos, trastorno por déficit atencional con hiperactividad, entre otras afecciones. Este porcentaje ascendió al 50% entre los niños con problemas crónicos de salud como asma, epilepsia, enfermedades respiratorias, cardíacas, entre otras.

Según un estudio realizado por investigadores del Instituto MIND de la Universidad de California en Davis, Estados Unidos, y publicado en 2014 en el Journal of Behavioral and Developmental Pediatrics, los tratamientos alternativos son utilizados con frecuencia por las familias de niños autistas y con retrasos en el desarrollo. El director del trabajo, Robin Hansen explica al respecto:

En nuestro estudio no parece que las familias usen tratamientos complementarios y alternativos debido a la falta de disponibilidad de los servicios convencionales, como han sugerido otros estudios, sino que más bien, se utilizan los tratamientos además de los enfoques convencionales.

En contrapartida a la cantidad de niños tratados con terapias complementarias, solamente 16 de 143 programas académicos de capacitación en pediatría en los Estados Unidos brindan cursos sobre las mismas.

Muchos padres afirman que ocultan a los pediatras que están ofreciendo medicina alternativa a sus hijos paralelamente al tratamiento convencional por temor a lo que les puedan decir. Sin embargo, esto constituye un verdadero riesgo, ya que es importante que el médico tratante conozca las interacciones de terapias, tratamientos y medicamentos a fin de evitar riesgos potencialmente graves para la salud de los niños.

La Dra. Hilary McClafferty, profesora asociada en el Centro de Medicina Integral de la Universidad de Arizona, Estados Unidos, señala sobre este tema:

…es que es muy importante animar a los pediatras a que se informen bien sobre la medicina complementaria y sobre lo que muestra la investigación. Y que hablen de todo esto abiertamente con los padres.

Las terapias alternativas en niños están poco estudiadas

Existe limitada investigación sobre el uso de terapias alternativas en niños. Se conoce más sobre su uso y resultado en adultos. Para citar un ejemplo, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos brinda un tratamiento distinto a las plantas medicinales y productos naturales, ya que son considerados dentro de la categoría de suplementos alimentarios no aprobados para diagnosticar, curar, tratar o prevenir enfermedades. Consecuentemente, al no ser regulados al igual que los medicamentos, la información sobre su efectividad es mucho menor.

Lorenzo Cohen, director del programa de medicina integrada del Centro Oncológico M.D. Anderson de la Universidad de Texas en Houston, Estados Unidos, dijo al respecto:

…aunque sabemos que la acupuntura, la meditación y el yoga son seguros y hay una buena base de evidencias que respaldan su eficacia, hay tratamientos complementarios para los cuales no tenemos buenas evidencias y que quizá no sean seguros.

…hablar de todo esto debe ser parte de la atención estándar, respecto a las conversaciones entre los médicos informados y los padres. Se acabaron los días en que los médicos puedan simplemente decir: 'Bueno, no sé mucho de eso'. Deben averiguarlo, y deben hablar de eso con sus pacientes.

Tim Aitken, acupunturista y herbolario especialista en pediatría de Nueva York, Estados Unidos, señala:

Una gran parte del trabajo que hacemos en el tratamiento de los niños implica el tratamiento de los padres.

En caso de decidirse por medicina alternativa, los padres son los primeros responsables de buscar expertos consagrados y reconocidos en la materia, así como de mantener informado siempre tanto al especialista tratante en terapias alternativas como al pediatra. Esto implica la recopilación de información necesaria en favor de la seguridad de la salud del niño y de la interacción de los tratamientos.

Si bien se cree que la mayoría de los tratamientos alternativos y las plantas medicinales no tienen efectos secundarios o éstos son leves, la interacción con fármacos pueden provocar reacciones adversas, producir intoxicaciones, alergias, etc.

La medicina alternativa nunca debería sustituir a la medicina tradicional, sino solamente complementarla.

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