Tipos de epilepsia y tratamiento
La epilepsia
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La epilepsia es una enfermedad crónica debida a diversas causas, presente en un gran grupo de trastornos.

Se caracteriza por crisis intermitentes y estereotipadas de la conciencia, comportamiento, emoción, función motora, sensaciones y percepciones, que se deben a una excesiva descarga neuronal.

Representa, junto con las cefaleas, uno de los motivos de consulta neurológica más frecuentes, ya que se estima que el 3-10% de la población tendrá una crisis en algún momento de la vida.

Presenta mayor frecuencia en edades extremas, o sea, los primeros y últimos años de vida, y aumenta el índice de mortalidad en 5 a 10 veces.

Clasificación

  • Crisis epilépticas que se refieren exclusivamente a las manifestaciones clínicas
  • Síndrome epiléptico donde además se consideran otros aspectos como la edad de comienzo, el EEG, la imágenes radiológicas

Ambos grupos se pueden dividir en crisis focales o crisis generalizadas.

  • Crisis focales o parciales: La actividad neuronal anormal comienza en zonas concretas de la corteza cerebral. Estas pueden ser simples cuando no se pierde el contacto con la realidad; o complejas cuando hay alteración de la conciencia con pérdida de capacidad de respuesta durante la crisis
    • Las crisis simples presentan percepciones anormales de tipo visual, olfatorio, sensitivo, psíquico o alteraciones motoras
    • Las crisis complejas se caracterizan por mirada ausente y la realización de movimientos más o menos complejos y amnesia (no recuerda lo que ocurrió durante la crisis)
  • Crisis generalizadas: Son bilaterales, sincrónicas y simultáneas, de amplias zonas cerebrales. Estas pueden ser compulsivas o no compulsivas.
    • Las crisis tónico-clónicas comienzan con una sensación vaga con contractura súbita e intensa de la musculatura y caída al suelo. Se sigue movimientos de las extremidades, salivación espumosa de aproximadamente 2 minutos de duración. Es frecuente que se asocie a incontinencia urinaria. En la fase postcrítica puede haber foco neurológico
    • Las crisis mioclónicas presentan contracciones bruscas, cortas e irregulares localizadas o generalizadas sin déficit posterior
    • Las crisis de ausencia consisten en una desconexión del medio exterior con parada brusca de la actividad que se estaba realizando sin perder el tono postural (no cae al suelo) con recuperación inmediata de la conciencia
    • En las crisis atónicas hay pérdida del tono muscular focal o generalizada con caída al suelo

Diagnóstico Diferencial

  • Síncopes
  • Migraña con aura (síntomas que anuncian el comienzo de una migraña)
  • Accidente isquémico transitorio

Pruebas complementarias

  • Electroencefalograma: Es más efectivo en niños, aunque se deben realizar a todos los pacientes
  • Resonancia Magnética o tomografía si la primera está contraindicada. Sólo se realizan a los adultos

¿Debemos tratar la primera crisis?

Tratar la primera crisis disminuye el riesgo de recurrencia, pero no hay estudios que indiquen que el tratamiento precoz cambie el curso de la enfermedad. Por esto antes de empezar un tratamiento antiepiléptico debemos considerar:

  • Certeza de diagnóstico
  • Riesgo de recurrencia
  • Todos los medicamentos tienen efectos secundarios

Así, se cree conveniente tratar desde la primera crisis cuando: El EEG o imágenes radiológicas están alteradas; cuando empiezan con status epiléptico; si el hecho de que haya nuevas crisis supone grave riesgo para el paciente; si el paciente pudiera sufrir un accidente por la aparición de nuevas crisis.

En general no se recomienda tratar una primera crisis que esté asociada a un traumatismo craneal grave, isquemia cerebral o tumores cerebrales.

El tratamiento será prolongado, de un mínimo de dos años de duración, e individualizado en función del tipo de crisis que presente el paciente y de la posible repercusión que pueda tener en su vida diaria (la repercusión debe ser mínima).

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