El monitor en la vista

Era inevitable que ocurriera, ya se veía venir en los años ´90, pues mientras que en la década anterior un 25% de la población tenía que estar vinculada a un ordenador para ejercer sus labores diarias en los Estados Unidos, el año 2000 aumento la cifra paulatina de los 45% en 1990 al 75%, lo que ciertamente influenció negativamente a muchas personas pues no se aprendió la postura correcta a la hora de manejar un ordenador, se dejo de hacer actividad física y la vida se convirtió en una mucho más sedentaria, lo que se dejo notar también en la visión, la que se desgastó evidentemente con las horas frente al ordenador.

Manejar un ordenador por sí solo no conlleva a ninguna problemática en las personas, no obstante lo anterior las dificultades comienzan cuando las actividades frente al PC se llevan a cabo en condiciones inadecuadas, donde sí hay un efecto negativo en la vista y el sistema osteomioarticular. Lo más habitual es encontrarse con un porcentaje que va del 50% al 90% de quienes usan una PC de forma habitual, quienes presentan daños oculares conocidas como CVS o Computer Vision Syndrome (visión de computadora), lo que se manifiesta de la siguiente manera:

  • Fatiga ocular
  • Ojos rojos
  • Irritación de los ojos
  • Visión borrosa
  • Ojos secos
  • Tensión ocular
  • Lagrimeo
  • Sensación de quemazón
  • Imposibilidad de enfocar objetos lejanos

Ciertamente el sólo hecho de ver una pantalla de ordenador, de televisión o alguna pantalla, no provoca el problema por sí solo, sino que lo hacen otros factores que dañan la visión de forma específica, como por ejemplo:

  • Exposición
  • Tóxicos ambientales
  • Distancia y ángulo de trabajo
  • Iluminación
  • Tipo de mobiliario disponible
  • Temperatura y humedad

Lo anterior se evidencia fácilmente, puesto que el tiempo de trabajo es un factor predominante, cuando sumamos otras variables como una luz inadecuada, un ángulo de trabajo poco efectivo o quizás una postura corporal que afecte a la visión, ya que inclusive esos detalles importan. Se ha comprobado que una de las variables que afecta en la visión de quienes están mucho tiempo frente al monitor es la de un parpadeo muy lento o escaso, pues una persona que conversa con otra parpadea 12 veces por minuto, mientras que las que están viendo el PC lo hacen a penas 5 veces por minuto, dificultando la lubricación del ojo y arrojando problemas inmediatos, captables al muy corto plazo.

Junto a lo ya señalado, se sabe existe un aumento de la abertura palpebral cuando se está frente al monitor, razón por la que las lágrimas se evaporan más rápidamente, lo que permite un desorden queratoconjuntival, y se agrava con un ambiente inadecuado. El humo del tabaco se considera como un factor de trabajo inadecuado, por lo que hay que evitarlo en gran medida.

La distancia y el ángulo de trabajo es otro parámetro que debe cuidarse, puesto que los ojos, por su constitución y funcionamiento, se adaptan a las circunstancias para entregar un buen enfoque, por lo que estar muy cerca del ordenador o muy lejos, hace que se fuerce mucho la vista, razón por la que la recomendación es la de permanecer a una distancia de 45 a 55 centímetros de la pantalla, con un ángulo de trabajo visual de 10° o 20° por debajo del horizontal, y un máximo de 30° como límite superior.

Finalmente la iluminación, aunque no se crea, es otro factor que agrava los problemas, al punto de ser importante pues si se proyecta la cara o el cuerpo de la persona, la ventana o una luz en el monitor, se provoca deslumbramiento y se fatiga más rápidamente el ojo, lo que sumado al tabaco, exceso de calor o abuso de aire acondicionado (seca los ojos), puede conllevar a un riesgo serio en la visión. La recomendación en lo que respecta a la iluminación es de 150 o 300 lux como máximo en oficinas.

El daño en los ojos, producto del sol, es también tan habitual como lo que ocurre con los ordenadores, así se recomienda en sobremanera el evitar comprar lentes de sol que no posean protección real contra los rayos UV (ultra violeta). Los rayos del sol afectan directamente a la córnea y la conjuntiva, llegando al cristalino y provocando deterioro de la retina, por lo que es de cuidado el efecto que podría provocar mirar al sol directamente o no protegerse de forma adecuada de éstos. Aunque muchos no lo crean, los rayos UV pueden inclusive contribuir poderosamente a la aparición de cataratas en los ojos, cual es una de las causales más grandes de ceguera en México, en personas de la tercera edad.

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