Tiene un origen funcional, muy ligado a trastornos psicológicos. Supone un 20-30% de las consultas digestivas.

Sindrome colon irritable
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El Síndrome de Colón Irritable, es un trastorno de la motilidad del colon aunque también puede afectar al intestino delgado. Se considera una enfermedad funcional, sin repercusiones patológicas reales.
Se define como el defecto funcional del intestino, donde hay dolor que se asocia con la defecación o con una alteración en el hábito intestinal, además de manifestaciones de defecación anormal y molestias por distensión abdominal.

Es un problema muy frecuente en la población, ya que supone el 20-30% de las consultas digestivas. Representa el segundo trastorno funcional digestivo, con presencia en el 10 a 20% de la población. Además, es importante reseñar que se trata de una patología que sigue el modelo iceberg, ósea que existe un elevado número de sujetos que lo padecen, pero que no se conocen porque no consultan al médico (parte del iceberg sumergida, que no se ve a simple vista) y entre los pacientes que si consultan (parte visible del iceberg) sólo algunos presentan complicaciones (punta más alta del iceberg).

Es un proceso crónico que cursa por brotes, alterando la calidad de vida de la persona que lo padece.

Su mayor incidencia se da en mujeres jóvenes y tiende a asociarse con otros trastornos, sobretodo de tipo psicológico, como ansiedad, depresión, fibromialgia y otras somatizaciones.

Fisiopatología

Es desconocida aunque se han demostrado algunas alteraciones concretas en determinados sujetos como:

  • Disminución del umbral de sensibilidad ante la distensión intestinal
  • Elevado estrés psicológico, a veces incluso historias previas de abusos sexuales, físicos, violencia
  • Alteración en la transmisión de serotonina en las neuronas intestinales

Clínica

Se puede presentar de tres formas distintas:

  1. dolor abdominal predominante
  2. diarrea predominante junto al dolor abdominal
  3. estreñimiento predominante, junto al dolor abdominal

Diagnóstico

Primero debemos asegurarnos de que no existen síntomas de alarma como fiebre, rectorragia (sangrado por el recto), masa abdominal palpable, disminución del peso sin explicación aparente, antecedentes de enfermedad de colon y antecedentes familiares de cáncer de colon.

La aparición de los síntomas de colón irritable de forma tardía o en mayores de 40 años, es un signo de alarma, lo que nos puede hacer pensar en la probabilidad de una enfermedad orgánica.

Se debe utilizar el menor número de pruebas posible, y una vez diagnosticado el síndrome de colon irritable no se deben repetir las pruebas.

El diagnóstico normalmente se basa en los criterios de Roma III:

  • Que los síntomas hayan comenzado al menos en los 6 meses previos, y en la actualidad se encuentren activos durante 3 meses
  • Se requiere dolor abdominal o disconfort y al menos dos de las siguientes manifestaciones: Mejora con la defecación; comienzo asociado con cambios en la frecuencia de las defecaciones; comienzo asociado con cambios en la forma o apariencia de las heces

Por lo tanto, el sujeto presentará dolor junto con sensación de urgencia para defecar o asociado a estreñimiento. El dolor normalmente se localiza en el cuadrante inferior izquierdo del abdomen, aunque a veces se puede presentar de forma difusa. Estas manifestaciones irán unidas a un cambio en el hábito y en la forma de la defecación.

Pruebas y tratamiento:

  • Si predomina el dolor o distensión: Se hace una radiografía simple de abdomen y se trata con anticolinérgicos 3 veces al día antes de las comidas
  • Si predomina la diarrea: Se hace test de sobrecarga de lactosa (para descartar intolerancia) y dieta de exclusión de lácteos y otros aditivos como fructosa o sorbitol. Y se trata con antidiarreicos como Loperamida 4mg/día durante la fase diarreica, ajustando la dosis al número de defecaciones del individuo
  • Si no mejora hay que descartar parásitos
  • Cuando predomina el estreñimiento: Sólo debemos aumentar la fibra de la dieta, con el inconveniente de que la fibra aumenta el gas intestinal, y administrar laxantes osmóticos tipo lactulosa-lactiol
  • Si no mejora, se harán estudios propios de pacientes con diarrea como tránsito colónico, manometría anorrectal, estudio de vaciamiento rectal y defecograma

Como la intolerancia a la lactosa o a otros carbohidratos como la fructosa o el sorbitol es tan frecuente, puede estar asociada con el síndrome de colon irritable, por lo que la exclusión alimentaria de estas sustancias, puede mejorar los síntomas.
También es de gran beneficio eliminar de la dieta los alimentos que aumentan el gas intestinal, favoreciendo la distensión abdominal, es decir, los alimentos con gran contenido en fibras como legumbres, coliflor, brócoli, lácteos…

Es importante tener en cuenta que esta enfermedad es un trastorno funcional crónico con implicación psicológica y que no es grave a largo plazo. El apoyo psicológico puede ser de gran ayuda.

Comments

Super bien el articulo pero al final creo que no debiera decir eliminar alimentos ricos en fibra si no que se debiera eliminar los alimentos flatulentos o meteorizantes como los nombrados, en fin me parece buenisimo lo anterior, saludos

Los alimentos ricos en fibra son flatulentos y meteorizantes. No son la panacea, y tampoco se deben etiquetar como un bien supremo.
Gracias por escribir.

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