Rotura del tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles es la extensión que conecta la parte posterior de la pierna al talón. Es uno de los más gruesos, fuertes y largos.

Las patologías más comunes asociadas con el tendón de Aquiles abarcan.

  • Bursitis de Aquiles: Inflamación de las bolsas con líquido sinovial (bursas)>/li>
  • Tendinitis: Inflamación del tendón
  • Tendinosis de Aquiles: Degeneración del tendón
  • Rotura del tendón de Aquiles: Desgarro parcial o total del tendón

La rotura del tendón de Aquiles es la contracción brusca del mismo, como consecuencia de un ejercicio súbito, sin calentamiento o por falta de costumbre.

Es más frecuente en adultos de más de 30 años, que es a partir de cuando las condiciones de vascularización del tendón comienzan a deteriorarse. Cuando ocurre en personas jóvenes, en general, se debe a condiciones de la anatomía que causan alguna desviación en los ejes del tobillo o al consumo de corticoides que degeneran el tendón.

La rotura del tendón suele producirse entre 2 y 5 centímetro por arriba de la inserción en el calcáneo, que es la zona donde la vascularización es peor y por lo cual es la más frágil.

La rotura del tendón se produce en general cuando se lo exige más allá de los límites de elasticidad, aunque también puede darse por una combinación de factores que incluyen descoordinación o anormalidad en los movimientos de la rodilla y el tobillo.

Otros factores de riesgo abarcan:

  • Disminución de la flexibilidad muscular
  • Envejecimiento
  • Violentos traumatismos en la parte posterior de la pierna cuando el tendón está en tensión (especialmente en deportes de contacto)
  • Sobrecarga de entrenamiento por incremento de ejercicio
  • Disminución de la fuerza muscular
  • Pie plano o pie cavo
  • Uso inadecuado de material deportivo

Síntomas

  • Chasquido o crujido al momento de la lesión
  • Dolor en el tendón que aumenta al subir escaleras
  • Inmovilidad en la zona

Tratamiento

El tratamiento va a depender si la rotura es parcial o total. El médico valorará el grado de la rotura y decidirá si es mejor un tratamiento conservador o una cirugía.

En los casos de rotura parcial, es probable que con la inmovilización de la zona se logre el mecanismo de regeneración que logre la cicatrización del tendón y la consiguiente recuperación de la funcionalidad.

En los casos de rotura total, también puede adoptarse esta medida para evitar los riesgos que siempre están en una intervención quirúrgica, sobre todo en pacientes mayores. Sin embargo, la cirugía es la opción más indicada para recomponer la estructura del tendón.

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