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Mirarse a uno mismo con respecto al conflicto, alejarse emocional y mentalmente del conflicto, pensar dos veces antes de reaccionar…

El conflicto

Permanentemente todos estamos expuestos a tratar con personas difíciles y conflictivas en diversos ámbitos: El laboral, familiar, social, etc. Vivir e armonía es posible siempre y cuando se tengan algunas consideraciones sobre cómo tratar con este tipo de personas.

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Mirarse a uno mismo

Las relaciones involucran siempre a más de una persona, por lo cual mirar el funcionamiento y comportamiento de uno mismo con respecto a los demás, será de gran ayuda para analizar una relación conflictiva y decidir cómo manejarse. Hacer un poco de autocrítica, de auto evaluación será de gran ayuda para modificar algunas cosas que juegan un rol determinante en el conflicto. Al cambiar las actitudes propias, cambiará de forma inmediata la dinámica de la relación y el comportamiento del otro. Uno no puede cambiar al otro, pero sí su forma de comportarse y reaccionar ante el otro, con lo cual posiblemente se genere un cambio en él.

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Alejarse emocional y mentalmente del conflicto

Cuando hay un conflicto con alguien, es común dar todo el tiempo vueltas sobre el asunto y esto lleva a que toda la energía se concentre en ello. Pero para poder alejarse y no estar todo el tiempo en esta dinámica de conflicto, lo más recomendable es alejarse emocional y mentalmente del tema. Y cada vez que se esté pensando en la persona o el problema en cuestión, dejar que ese tipo de pensamientos desaparezcan y que lleguen otros más productivos. Sino, cada vez que se piense en el conflicto, las reacciones serán de ira, rabia enojo, preocupación, todos sentimientos que lejos de construir destruyen.

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Escoger tus batallas con sabiduría

Dejar de lado las diferencias y llegar a acuerdos de convivencia pacifica es lo ideal pero no siempre es posible. En este sentido lo más inteligente es poner las cosas en perspectiva, examinar la situación y analizar si realmente hay alguna salida posible.

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Detenerse un momento para respirar antes de reaccionar

Esto es muy difícil y requiere de práctica, pero una vez que se incorpora a la vida cotidiana, realmente resulta muy efectivo para evitar muchas discusiones fuertes y conflictos innecesarios. Pensar dos veces las cosas antes de decir algo de lo que seguramente después va a ser muy difícil volver.

Muchas veces aún tomando todas las recomendaciones para lidiar con una persona difícil, ello resulta imposible y lo más inteligente es bajar las expectativas y tomar distancia así se trate de un familiar, un compañero de trabajo o un amigo. Sin dudas que cuanto más cercana e íntima sea la relación, más doloroso será el distanciamiento, pero hay que poner en la balanza que pesa más: Si la relación en sí misma o el vivir en conflicto permanente. Muchas veces lo más sano para todos es que cada uno siga su rumbo.

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