El miedo a volar

El miedo a volar se puede tomar como una fobia recurrente hoy en día, tanto así que existen distintas escalas para medirla, por ejemplo está la escala del "miedo a volar" (EMV), que mide el malestar subjetivo que siente el sujeto al volar, y también la escala de "expectativas de peligro y ansiedad al volar" (EPAV), lo que implica a todas las circunstancias de peligro que el sujeto asocia el momento de subirse a un avión.

Todo parte con el miedo, cual es una condición inherente al ser humano sobre aquellas cosas en las que no tiene injerencia o control, lo que obliga a las personas a actuar de una u otra forma, activando así el instinto de supervivencia básico en cada quien.

Consecuentemente con la teoría darwiniana del tema, el miedo cumple con dos funciones:

  • La primera es la de adecuar el funcionamiento del cuerpo para huir o defenderse
  • Y la segunda consiste en crear una valoración del peligro -de tipo subjetiva- que hace se evite la exposición ante estos eventos que, atentan contra la integridad de las personas o animales

El miedo a volar se hace más reconocible cuando se asemeja a una fobia, puesto que consiste en una respuesta exagerada a determinadas situaciones que provocan miedo o temor, lo que en este caso se focaliza en el volar.

Sin tener clara la diferencia entre la fobia o miedo que tenga un sujeto a volar, se sostiene que cualquiera sea ésta, puede ser total o parcial, ya que mientras algunos sólo se atemorizan más de la cuenta por el despegue, otros en tanto no toleran ningún elemento que se asocie a volar, como por ejemplo: boletos de avión, maletas, aeropuertos y en general todo lo que se asocia a la fobia que padecen, sintiendo así una incomodidad extrema.

Los elementos que dejan en claro lo que siente una persona con fobia a volar, son los siguientes:

  • Existe un miedo excesivo respecto del riesgo que realmente se corre
  • Algunos saben que el miedo es absurdo o desproporcionado, pero aún así lo sienten
  • El miedo excesivo cambia la vida de las personas negativamente
  • La fobia no es controlada voluntariamente
  • No cede frente a razonamientos lógicos

Las formas de medir la fobia y el tratamiento adecuado para su superación tienen un desarrollo extenso, por lo que se mencionaran algunos de los que se puede decir son comunes. Primero que todo se debe diagnosticar al paciente, conocer su historia y recolectar datos relativos a su miedo a volar, luego se tiene que medir el miedo, es decir se debe averiguar qué pensamientos se sufren, cuales sensaciones son las que marcan el comienzo de la fobia y qué respuesta fisiológica se puede presentar durante un vuelo en el paciente.

Muchos piensan que una de las maneras de superar la fobia a volar, es el aprender a relajarse, enfrentarse al trauma por medio de simuladores, donde se sepa que no hay riesgos de sufrir peligro verdaderamente, y también el ir interiorizándose poco a poco de las capacidades del avión, a nivel técnico y tecnológico, ya que suponen una reafirmación de la confianza para cada uno. Finalmente, la última de las pruebas según Claudio Plá (sicólogo argentino), es la de terminar el programa con una vuelo real, para así consolidar la experiencia vivida hasta ese entonces.

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