Ganglioneuroma

Es un tumor, generalmente, no canceroso (benigno) poco común del sistema nervioso simpático, que con frecuencia se origina en las células nerviosas autónomas que pueden estar en cualquier parte del cuerpo.

Los ganglioneuromas suelen ocurrir en personas de entre 10 y 40 años. Son de crecimiento lento y pueden secretar determinados químicos u hormonas.

Estos tumores pueden asociarse con ciertos problemas genéticos como la neurofibromatosis tipo 1.

Síntomas

En general los ganglioneuromas no causan síntomas. Los tumores se descubren durante un examen para detectar otra afección.

Los síntomas dependen del lugar donde esté localizado el tumor y del tipo de químicos que sea secretado.

Si el tumor está en la zona del tórax, los síntomas pueden incluir:

  • Dolor torácico
  • Dificultad para respirar
  • Compresión de la tráquea

Si el tumor esta cerca de la médula espinal, los síntomas pueden incluir:

  • Deformación de la columna
  • Compresión de la médula, lo que conduce a que ocurra dolor y pérdida de la fuerza y sensibilidad en brazos, piernas o ambos

Si el tumor está en la parte baja del abdomen (zona espacio retroperitoneal), los síntomas pueden incluir:

  • Distensión
  • Dolor abdominal

Los tumores pueden producir algunas hormonas, las que causan los siguientes síntomas:

  • Diarrea
  • Hipertensión arterial
  • Agrandamiento del clítoris
  • Sudoración
  • Aumento del vello corporal

Exámenes de diagnóstico

  • Resonancia magnética del tórax y el abdomen
  • Tomografía computarizada del tórax, la pelvis y el abdomen
  • Ecografía del abdomen o la pelvis

Tratamiento

El tratamiento incluye intervención quirúrgica para extirpar el tumor por completo.

Pronóstico

Los ganglioneuromas en general no son cancerosos. El desenlace clínico en general es favorable.

Un ganglioneuroma puede volverse maligno y propagarse a otras zonas o volver a aparecer luego de su extirpación.

Complicaciones

Cuando el tumor está desde hace mucho tiempo y comprimió la médula espinal o causó otros síntomas, probablemente la extirpación del mismo no neutralice el daño provocado.

La compresión de la médula espinal puede causar parálisis, sobre todo si la causa no se detecta a tiempo.

La intervención quirúrgica en algunos casos puede llevar a complicaciones. En casos poco frecuentes pueden presentarse problemas a causa de la compresión, aún después de la extirpación del tumor.

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