Síndrome del viajero inmovilizado

También denominado síndrome de la clase turista, se trata de una afección que se produce por la inmovilidad a que obligan los largos viajes (de entre 6 y 9 horas) en avión u otro tipo de medio de transporte, que predisponen a trombosis venosa profunda y su principal complicación que es la trombosis pulmonar.

El término síndrome de la clase turista, fue utilizado en principio porque se asociaba al poco espacio que hay en los asientos de esta clase. Sin embargo, reducirlo sólo a la clase turista no sería correcto, ya que puede presentarse en primera clase y no sólo durante los viajes aéreos, sino también durante viajes en tren, autobús, automóvil, etc.

Factores de riesgo

  • Sobrepeso
  • Alcoholismo
  • Edad: Las personas de más de 40 presentan mayor riesgo
  • Alteraciones de los mecanismos de coagulación
  • Diabetes
  • Embarazo
  • Uso de anticonceptivos orales
  • Traumatismo recientes en miembros inferiores
  • Deshidratación
  • Intervenciones quirúrgicas (sobre todo de cadera, rodilla o abdomen)
  • Procesos neoplásicos
  • Ser fumador
  • Varices en las piernas
  • Enfermedades cardíacas o respiratorias crónicas
  • Problemas cardiovasculares
  • Antecedentes de enfermedad tromboembolica

Síntomas

Los síntomas no necesariamente se presentan mismo en el transcurso del viaje, pueden aparecer algunos días después y pueden abarcar:

  • Inflamación, hinchazón u hormigueo de una o las dos piernas
  • Dolor al tacto
  • Dificultades respiratorias
  • Oclusión de la circulación venosa como consecuencia de un coágulo, lo cual causa dolor torácico
  • Problemas para oxigenar la sangre, que pueden desencadenar un infarto pulmonar

Prevención

Para viajes largos de más de 6 horas conviene tomar las siguientes recomendaciones:

  • Beber abundantes líquidos cada 2 horas y no beber alcohol ni cafeína en las horas previas al viaje ni durante el transcurso del mismo
  • Usar calcetines de compresión elástica gradual, que permitan la correcta circulación de la sangre. Esto es muy importante, especialmente, en personas de riesgo
  • Evitar llevar ropa ajustada que pueda dificultar la circulación de la sangre, así como mantener las piernas cruzadas
  • Dormir con las piernas estiradas y relajadas, ya que durante todo este tiempo se está en una posición de inmovilidad
  • Dejar libre el espacio de abajo del asiento para poder estirar y mover las piernas libremente
  • Realizar sentado sencillos ejercicios de flexión y estiramiento de los músculos y las articulaciones, para activar la circulación sanguínea
  • Siempre y cuando el medio de trasporte lo permita, pararse cada tanto y realizar breves recorridos por los pasillos cada, aproximadamente, un par de horas
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