Riesgos para el cerebro por el uso de teléfonos celulares

Según los resultados preliminares de un estudio publicado el pasado 23 de febrero, en la revista médica norteamericana Journal of the American Medical Association (JAMA), el uso por tiempo prolongado (50 minutos) de un teléfono móvil, incrementa el metabolismo de la glucosa (una de las funciones normales del cerebro) en una zona del cerebro localizada próxima a la antena del mismo. No obstante los cual, se desconoce si esto puede resultar o no perjudicial.

Dicho estudio, el primero que estudia la relación entre la radiación electromagnética de teléfonos celulares y el metabolismo de la glucosa, fue realizado por la investigadora Nora Volkow, directora del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas adscrito a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, y un grupo de colegas con el fin de analizar los efectos de los teléfonos celulares en la actividad de una determinada zona del cerebro. Puesto que la notable expansión que el uso de estos aparatos está teniendo, hace pensar en los posibles efectos negativos (sobre todo cancerígenos) que el campo electromagnético de un teléfono celular puede producir en la actividad del cerebro.

Para hacerlo, reclutaron a 47 participantes a los que se estudió durante 1 año (desde el 1 de enero de 2009 hasta el 31 de diciembre del mismo año). Para ello, se les colocó diariamente por 50 minutos dos teléfonos celulares alternadamente uno en la oreja derecha y el otro en la izquierda, algunas veces uno encendido y el otro apagado, otras los dos apagados; mientras eran analizadas las reacciones del cerebro. Las imágenes cerebrales se analizaban con un escáner (una cámara tomográfica de positrones) y el metabolismo cerebral de la glucosa (importante marcador de la actividad del cerebro) mediante la inyección de fluodesoxiglucosa (un análogo de la glucosa).

Los resultados

Los investigadores no encontraron modificaciones en el conjunto del cerebro. Pero hallaron variaciones significativas en la zona del cerebro más próxima a la antena del celular (la corteza orbitofrontal y el polo temporal), que se mantuvo encendido por 50 minutos. En ella, se constató un incremento en el metabolismo de la glucosa (actividad de las células cerebrales), aproximadamente, 7% mayor que cuando el teléfono se mantuvo apagado.

Es necesaria más investigación

Estos hallazgos demuestran que el cerebro es sensible a los efectos de la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia modulada que emiten los teléfonos móviles, pero no si éstos son o no perjudiciales para el mismo.

Este estudio se suma a los ya existentes acerca de los potenciales efectos negativos que el uso de teléfonos celulares tendría sobre el cerebro, pero se requiere de mayor investigación y profundización para comprender el significado clínico de estos resultados y constatar si existen o no consecuencias negativas a largo plazo.

La Asociación Internacional para la industria de comunicaciones inalámbricas (CTIA, por sus siglas en inglés) por su parte, señaló que hasta el momento, ninguna investigación ha descubierto que los teléfonos celulares produzcan algún efecto perjudicial para la salud.

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