Durante el sueño el cerebro repone sustancias químicas y el cuerpo descansa, por lo cual no dormir lo necesario, puede afectar la salud física y mental de diversas maneras. Las necesidades de sueño varían mucho de un individuo a otro, en general, los niños requieren de unas 8 o 10 horas, los adolescentes entre 8 y 9, los adultos unas 7 u 8, y los adultos mayores (de más de 70 años de edad) entre 5 y 6.

Entre 50 y 70 millones de norteamericanos padecen trastornos del sueño, estos van desde leves problemas para conciliar el sueño hasta la narcolepsia, el insomnio crónico y la apnea del sueño. El problema es mucho más frecuente en las mujeres y en los ancianos.

También hay individuos que tienen desordenes del sueño por opción, ya que por quedarse viendo televisión hasta tarde, salir a la noche, etc., se acuestan muy tarde y se levantan temprano, sacrificando horas de sueño que no se recuperan aunque luego se duerma más horas.

Lo falta de sueño afecta la salud no sólo incrementando la incidencia de ciertas enfermedades como ser: La diabetes (debido al incremento de resistencia a la insulina), la obesidad, las enfermedades cardiovasculares; disminuyendo la concentración, la energía, alterando el comportamiento y las emociones lo que afecta negativamente la calidad de vida; sino que también tiene una directa relación con la ocurrencia de accidentes de tránsito, dado que el 20% de ellos están relacionados con algún problema del sueño.

Además de las consecuencias negativas que la falta de sueño produce directamente en la salud de quien lo padece, también afecta la economía de los estados generando importantes pérdidas económicas en países como los Estados Unidos, a causa de la menor productividad, aumento de la accidentalidad laboral y de la de tránsito.

Investigación realizada en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin-Madison

La Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin-Madison realizó una investigación en animales (ratas de laboratorio) sobre los efectos nocivos de la falta del sueño para el cerebro y el organismo en general, la cual fue publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences.

Según la misma, incluso una leve falta del sueño, por varios días, puede interferir negativamente en el desempeño de las funciones cognitivas y producir una carencia en las capacidades de cognición y de vigilancia. Estas carencias no se recuperan completamente en una noche de sueño completo, aún así se duerman 10 o 12 horas.

En dicha investigación, se estudiaron las ondas cerebrales de los animales a los que se tuvieron en vigilia durante 20 horas diarias durante 5 días; enfocándose en la actividad de las ondas lentas que indican la necesidad de sueño y en la intensidad del mismo luego de un período de vela.

Los resultados de las medidas en las ondas lentas en los repeores, demostraron que la falta de sueño causó una recuperación intensa del sueño, es decir un sueño más prolongado y profundo, después de cada período de vela,

Algunos cambios en los hábitos cotidianos para mejorar el sueño

Según algunos expertos, cambiar ciertos hábitos cotidianos, favorece el sueño y la calidad del mismo, por ejemplo:

  • Evitar o disminuir el consumo de cafeína sobre todo en la tarde – noche
  • Cenar liviano, evitando hacerlo muy tarde en la noche (al menos unas 3 horas antes de ir a la cama)
  • Evitar el consumo de alcohol o drogas en la noche
  • Realizar actividad física regularmente
  • Evitar realizar ejercicio físico muy tarde en la noche
  • No mirar la televisión en la cama y apagarla antes de dormirse
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