Existen muchos hábitos, costumbres cotidianas que se realizan automáticamente y que pueden dañar muchísimo los dientes. Los mismos, van más allá de no mantener una buena higiene bucal o consumir alimentos perjudiciales. Se trata de cosas básicas, como utilizar los dientes como herramienta para abrir una botella, chuparse el dedo, mordisquear un bolígrafo, etc.

1 Chuparse el dedo

Si bien esta costumbre está más asociada con los bebés y niños pequeños, algunos adultos no han superado la etapa oral y continúan chupándose el dedo. Este mal hábito puede producir que los dientes se posicionen mal y ello a su vez conducir a problemas respiratorios, de mordida y de masticación.

2 Chupar limón

Muchas personas tienen el hábito, porque les gusta o lo usan para blanquear los dientes, de chupar limón. Esta es una de las peores costumbres, ya que el ácido propio de este cítrico (igual que sucede con el de las gaseosas) produce una corrosión en el esmalte dental y puede llegar a destruirlo completamente. Las consecuencias pueden ser hipersensibilidad y, algo mucho más grave en casos extremos, como la pérdida del nervio.

3 Usarlos como herramienta

Si bien los dientes pueden sacarnos de un apuro puntual, no es bueno que usarlos como una herramienta se convierta en un hábito. Abrir plásticos, desenroscar tapas de botellas, cortar cintas o hilos, además de favorecer el ingreso de bacterias a la boca, puede causar desgaste o lo que es peor la rotura de un diente.

4 Cepillarse los dientes con mucha energía

Si bien el cepillado dental debe ser con energía, la misma no puede ser tal que dañe o lastime las encías. Muchas veces se cree que por cepillarse enérgicamente los dientes, éstos quedarán más limpios y es un error. Un buen cepillado debe ser aquel que se realice con los movimientos correctos y cubriendo todas las superficies de los dientes, incluida la lengua y partes internas de las mejillas. El hacerlo muy vigorosamente, puede causar daño en el esmalte y las encías (pueden sangrar), conduciendo a hipersensibilidad y retracción de las mismas.

5 Apretar los dientes

Este hábito, en general, se realiza de manera inconsciente muchas veces durante el sueño, y se conoce como bruxismo. Sin embargo, existen casos, por ejemplo en niños, que lo realizan como una gracia, sin saber el daño que le están haciendo a sus dientes. La costumbre de rechinar o apretar los dientes, los desgasta y además causa tensión y dolor en la mandíbula. Por ello, si no se puede evitar, lo ideal es consultar con un odontólogo, ya que existen placas dentales que protegen los dientes.

6 Morder bolígrafos

Esta es una costumbre muy común sobre todo en las personas que padecen de ansiedad. Permanentemente tienen que llevar algo a su boca para mordisquear. Además de favorecer el ingreso de bacterias, con este hábito se ejerce una presión con los dientes, que puede hacer que se muevan o quiebren, además de que se desgasten.

7 Utilizar mondadientes o palillos para limpiar entre los dientes

Este además de ser un hábito bastante desagradable para el resto de los presentes, es pésimo para las encías. Al intentar limpiar los restos de comida con este tipo de palitos que son muy filosos en las puntas, se pueden lesionar las encías. En estos casos, lo ideal es siempre recurrir al hilo dental o a los cepillos interdentales que están especialmente diseñados para limpiar entre los dientes.

8 Beber mucho café o mate

El beber mucho café al igual que mate, en los países latinos donde se consume, mancha los dientes y los va dejando con el paso del tiempo con un desagradable color amarillo verdoso. Como es muy difícil que esta tradición y costumbre se erradique entre aquellos que son muy cafeteros o materos, lo recomendable es cepillarse los dientes luego de beber café o tomar mate, del mismo modo que se haría luego de comer algo.

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