Manias
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La manía está definida como un trastorno mental anímico, según la perspectiva médica. Pero, comúnmente se entiende por manía cierta clase de obsesiones (por ejemplo, por el orden) que son realizadas con excesiva frecuencia. No hay que confundir, pues, la definición médica con la noción de manía popular.

Se puede decir que la manía indica siempre un estado del ánimo excesivo o "en más"; es decir, es lo que indica el exceso para un estado de ánimo o conducta. Si bien es normal pasar por estados maníacos, la patología se determina cuando ese estado se hace duradero y persistente en la vida de la persona y le ocasiona problemas en su vida cotidiana.

Algunos de los síntomas que caracterizan a la manía como trastorno mental son por ejemplo:

  • los cambios de humor
  • las exaltaciones
  • los estados eufóricos
  • una fuerte irritabilidad
  • la disminución del pudor
  • dificultades para la concentración
  • la aceleración del pensamiento
  • la disminución del sueño (sin sentir fatiga)
  • hipersensibilidad afectiva
  • rasgos bipolares en el carácter (pasar de la euforia a la depresión), entre muchos otros

Los síntomas de esta enfermedad varían en cada persona, lo cual dificulta mucho el diagnóstico apropiado. Además, hay casos en que durante la enfermedad, la persona maníaca se siente extremadamente bien, lo que impide poder reconocer su enfermedad.
Como se puede ver, los síntomas descriptos anteriormente, difieren mucho de lo que generalmente se entiende por “manía” en la jerga popular. El propio DRAE (Diccionario de la Real Academia Española) registra en su definición del término “manía” la ambigüedad que la palabra posee. Por un lado la define como "Especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor", pero en la acepción siguiente, se refiere a ella como "Extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada".

Es normal verificar varias veces que la cerradura de la puerta esté correctamente cerrada. El problema aparece cuando este tipo de conductas gobiernan por sobre nuestra voluntad. Esto último se da en casos de trastornos obsesivo-compulsivo. Obsesivo porque son ideas y pensamientos reiterados y compulsivo porque se generan acciones que tienen que ser realizadas necesariamente, como compulsiones.

Entre este tipo de manías encontramos conductas de diversa índole como por ejemplo, la necesidad de orden asimétrico y perfecto, exceso de trabajo, puntualidad excesiva, necesidad de higiene permanente, miedo al contacto corporal con otras persona, entre otras.

Tanto para el tratamiento de este trastorno (obsesivo-compulsivo) como para el tratamiento de la manía (definida al comienzo) se le administran al enfermo diversos medicamentos y fármacos antipsicóticos, con el fin de regular su estado de ánimo. Estos medicamentos son recetados por un especialista (psiquiatra, psicólogo) que realiza diversos tipos de análisis al paciente. Es importante el apoyo que la familia puede brindar al paciente para afrontar su problema y su posterior recuperación, mediante terapias grupales y psicoterapia.

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