Qué es, cómo se realiza y cuáles son sus riesgos

Parto por cesárea
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La siembra vaginal también conocida como microbirthing (microparto), es una práctica que se ha popularizado en los últimos años en los partos por cesárea. Pero algunos expertos aseguran que conlleva algunos riesgos potenciales. Conozcamos más sobre la la siembra vaginal.

Qué es la siembra vaginal

La siembra vaginal es un procedimiento que consiste en tomar una muestra de los fluidos vaginales de la madre y aplicarlos al bebé recién nacido vía cesárea a sus ojos, piel y boca. Este procedimiento pretende que las bacterias presentes en la vagina de la madre aumentan las bacterias intestinales, lo que podría reducir el riesgo de algunas enfermedades. Recordemos que el bebé recibe estas bacterias de manera natural al momento de nacer por la vía natural o parto natural; lo que se podría tomar como una ayuda a los bebés que nacen por cesárea.

La siembra vaginal se empezó a realizar tras unos estudios, que decían que los niños nacidos por cesárea tenía más riesgos de sufrir una serie de afecciones y trastornos a lo largo de su vida, como enfermedades intestinales, obesidad y algunas alergias. Esta práctica se empezó hace algunos años en Australia, y ganó poco tiempo después en Reino Unido, extendiéndose a demás países de Europa y América.

Dicho estudio reveló que las madres al momento de gestar llenan el conducto vaginal de bacterias beneficiosas, las que ayudarían al bebé en la formación microbioma y de su sistema inmunitario.

“Un estudio en Noruega dio como resultado que los niños nacidos vía cesárea tenía un 52% más probabilidades de tener asma”

La controversia de la siembra vaginal

A pesar que en teoría la siembra vaginal sería ayudar un proceso que se obvia cuando se nace por cesárea, algunos expertos recomiendan que no se aliente esta práctica ya que podría ser nociva para el recién nacido.

Un grupo de especialistas en neonatología y enfermedades infecciosas, que tiene a la cabeza al doctor Aubrey Cunnington, del Imperial College de Londres, Reino Unido; publicó recientemente un artículo en British Medical Journal (BMJ), que esta práctica debía ser desalentada, ya que el remedio podría ser peor que la enfermedad.

Cunnington y sus colegas se apoyan en recientes evidencias en mujeres británicas que han probado este procedimiento en los últimos años, resumiendo en que existen una serie de "riesgos potenciales" para el bebé que se le aplique la siembra vaginal. A los peligros que se refiere Cunnington y compañía es a la transmisión de bacterias dañinas, como por ejemplo los estreptococos del grupo B; además de clamidia, gonorrea o el virus del herpes simple (si la madre los padece). Lo que podría causar una serie de infecciones altamente peligrosas para el bebé recién nacido. En resumen, según Aubrey Cunnington, no existen pruebas que sugieran que la siembra vaginal sea beneficiosa.

"Advertimos al personal de nuestros hospitales que no lleven a cabo la siembra vaginal porque creemos que el riesgo de daño no puede justificarse sin que exista evidencia sobre sus beneficios" Aubrey Cunnington

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