tratamiento de la diabetes
Foto cortesía de Thomas Thomas - Flikcr.com

El término diabetes mellitus agrupa a una serie de enfermedades metabólicas crónicas caracterizadas por la presencia de glucemia (glucosa en la sangre) superior a 125mg/dl en plasma venoso en condiciones basales, lo que denominamos hiperglucemia. Esto se debe a una disminución de la liberación de insulina por el páncreas, una mayor resistencia a la acción de esta hormona en los tejidos, disminución de su acción o una combinación de dichos factores.
La hiperglucemia crónica se asocia a muchas complicaciones importantes a largo plazo, por lo que es fundamental mantener un buen control de los niveles de glucosa. Se ha demostrado que un buen control se asocia a un descenso de las tasas de nefropatía, retinopatía y neuropatía diabéticas.

Dieta y ejercicio

Es importante que los pacientes diabéticos cuiden su nutrición y practiquen ejercicio físico aeróbico regular (2-3 veces por semana). En muchos casos son suficientes estas medidas, el paciente debe seguir una dieta variada y equilibrada adaptada a su estilo de vida.
Se recomienda que los hidratos de carbono más los ácidos grasos monoinsaturados representen el 60-70% de las calorías totales aportadas (que se deben distribuir en 5 tomas diarias – 20% desayuno, 15% media mañana, 30% comida, 15% merienda, 20% cena), las proteínas el 15-20%, los ácidos grasos poliinsaturados alrededor del 10% y los ácidos grasos saturados menos del 10%.
Además, se aconseja la toma de hidratos de carbono complejos, o sea, polisacáridos, evitando los azúcares simples porque presentan una rápida absorción intestinal y gran elevación de la glucemia en sangre.
Debe estar completamente restringida la ingesta de bebidas alcohólicas por su gran aporte calórico (7 kcal/g). Están permitidas las bebidas light e infusiones.
El consumo diario de fibra retrasa el vaciamiento gástrico y con ello la absorción de glucosa. También se debe evitar la ingesta de excesivas cantidades de sodio, que no debe superar 1000mg/1000kcal.

Antidiabéticos orales

Si con las medidas dietéticas no es posible controlar la glucemia, se debe iniciar el tratamiento farmacológico.
Existen varios tipos de antidiabéticos orales con indicaciones específicas en cada caso, sulfonilureas, metformina, tiazolidinodionas.
En pacientes obesos es preferible el uso de metformina.

Insulina

En pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2, se indica el uso de insulina solamente cuando las medidas anteriores no fueron suficientes para mantener la hemoglobina glicosilada por debajo de 7. Para la Diabetes tipo 1 (insulinodependiente) es el tratamiento de elección. Hay pacientes que presentan reservas suficientes de insulina en su organismo por lo que puede indicarse una única toma nocturna combinada con antidiabéticos orales. Hay otros casos, en los que se recomienda la división de la dosis de insulina de acción prolongada entre desayuno (2/3 de la dosis diaria) y cena (1/3 de la dosis diaria recomendada). Además existen pautas según las cuales se debe administrar dosis de insulina rápida antes de las principales comidas (15-20 minutos antes).
La dosis recomendada depende de cada paciente y la situación en que se encuentre en cada momento, teniendo en cuenta la ingesta de alimentos y ejercicio físico, es decir, es totalmente individualizada.

Nuevas terapias

El mejor conocimiento de este trastorno a lo largo de los últimos años, ha permitido el desarrollo de nuevos fármacos, para tratar este tipo de diabetes.

Hay dos tipos según su mecanismo de acción:

  • Los primeros son agonistas de los receptores GLP-1, cuya activación estimula la liberación de insulina e inhibe la secreción de glucagón, el vaciamiento gástrico y el apetito. Se recomiendan en pacientes con escaso control metabólico con otras terapias. No están indicados en menores de 18 años, ancianos, durante el embarazo ni lactancia o en pacientes con enfermedad gastrointestinal severa
  • También se han desarrollado los inhibidores de la DPP-IV que actúan inhibiendo la rápida degradación de GLP-1 después de su liberación. Se indican en combinación con antidiabéticos orales cuando la terapia única no ha sido suficiente para controlar al paciente. No se deben usar en niños ni adolescentes. Es importante monitorizar las transaminasas y tener precaución cuando se administra en pacientes con insuficiencia cardíaca

El desarrollo de nuevas medicinas, abre un panorama alentador, tanto para los pacientes diabéticos, como para lo que padecen otro tipo de enfermedades.

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