Jugador cabeceando pelota
Jugador cabeceando pelota

Según un estudio realizado en el hospital universitario Albert Einstein Colege of Medicine, Centro Médico Montefiore, cabecear la pelota reiteradas veces al jugar al fútbol, incrementaría el riesgo de lesiones cerebrales y deterioro cognitivo.

Para la realización de este estudio, los investigadores pidieron a 38 jugadores amateur de fútbol que se ofrecieron como voluntarios, con un promedio de edad de 30 años, que practicaban este deporte desde la niñez, que recordaran cuántas veces, aproximadamente, cabeceaban la pelota durante los entrenamientos y los partidos en el último año.

Luego clasificaron a los jugadores según fueran cabeceadores frecuentes o no, y para estudiar el impacto que podía llegar a producir el reiterado cabeceo a la pelota, utilizaron una ecografía especial denominada imagen de tensor de difusión (DTI), que sirve para ver el tejido nervioso y cerebral.

Los investigadores encontraron que las ecografías de los jugadores clasificados como cabeceadores frecuentes, señalaban una lesión cerebral equivalente a la de los pacientes con lesión cerebral traumática (LCT).

Las regiones del cerebro que resultaron con daño fueron 5: Lóbulo frontal y región temporo-occipital, que son las áreas donde se desarrollan los procesos de memoria, atención, las funciones ejecutivas y visuales.

Posteriores análisis demostraron que existiría un margen seguro de cabezazos que andaría en los 1000 y 1500 cabezazos por año, más de esta cantidad produciría lesiones cerebrales de significación. Según explico el doctor Michael Lipton, autor principal del estudio, esto puede parecer mucho para un no jugador de fútbol, pero en realidad para un jugador regular se trata tan sólo de un par de cabeceos diarios.

El daño por cabecear sería acumulativo

Lipton y su equipo creen que el daño producido por cabecear la pelota de fútbol es acumulativo y se desarrolla con el tiempo. Una pelota puede alcanzar una velocidad de, aproximadamente, unos 55 km/h en un entrenamiento y duplicarse en uno de competición.

Lipton señaló:

Cabecear una pelota de fútbol no es un impacto de una magnitud tal que produzca una laceración de las fibras nerviosas en el cerebro. Sin embargo, los cabezazos repetidos pueden desencadenar una cascada de respuestas que pueden conducir a la degeneración de las células cerebrales.

Lipton y la profesora asistente del Departamento de Neurología del Albert Einstein Colege of Medicine, Molly Zimmerman, sometieron a los 38 jugadores a pruebas para evaluar sus funciones neurológicas y habilidades cognitivas. Los resultados de las mismas arrojaron que los jugadores que jugaban fútbol con mayor frecuencia, presentaban peores resultados en las pruebas de memoria y velocidad psicomotriz y de reacción, en relación a sus compañeros.

Los resultados de este estudio fueron presentados en la reunión anual de la Radiological Society of North America (RSNA) en Chicago, y aportan pruebas concluyentes de que la lesión cerebral y el desarrollo cognitivo pueden ser consecuencia de las repetidas cabeceadas a la pelota a lo largo del tiempo.

Los investigadores plantean tomar estos resultados como punto de partida para futuras investigaciones y para implementar métodos que permitan proteger a los jugadores.

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