Cuidarla del frío, los ambientes muy calefaccionados, el viento…

Piel seca durante el invierno

En el invierno son muchos los factores que atentan contra el aspecto y la salud de la piel; el frío, el viento y la calefacción son enemigos de ésta. Por ello, es momento de cuidarla tanto o más que durante el verano, para evitar que se reseque, agriete, escame o tenga comezón.

Estos cuidados deben hacerse especialmente en personas de más de 40 años, ya que con el envejecimiento la piel se afina y pierde la capacidad de retener la humedad. El 75% de las personas de más de 60 años tiene piel seca.

1

Crema humectante

En lugar de usar jabón para limpiar la cara, usar alguna crema de limpieza, aplicar un tónico y luego del baño, aprovechar que los poros están abiertos por el calor de la ducha y aplicar una buena cantidad de crema humectante. También colocar en los codos, rodillas, pies y manos. Las cremas humectantes disminuyen la tendencia natural de la piel a perder la humedad y ayudan a reparar las microscópicas fisuras de las capas superficiales de la piel.

2

Limitar el consumo de alcohol y bebidas calientes

Este tipo de bebidas pueden ser disparadores de afecciones de la piel como por ejemplo la rosácea. Condición que empeora con el agua caliente, la exposición al sol, viento y a las altas temperaturas.

3

Proteger la piel del sol

Si bien en invierno el sol no está tan fuerte, los rayos siguen siendo nocivos para la piel y en los lugares que hay nieve, el efecto del reflejo es aún peor. Por ello, es importante usar diariamente desde la mañana filtro solar y lentes de sol. Y bálsamo labial en los labios para protegerlos y mejorarlos si es que están resecos o agrietados.

4

Cuidar el cuero cabelludo

El invierno es malo para la caspa y la dermatitis seborreica. Para cuidar el cuero cabelludo, es importante lavar el cabello con menor frecuencia, usar champúes no abrasivos y evitar el agua demasiado caliente para que el cuero cabelludo no se reseque y se produzcan las descamaciones.

5

Humidificar el ambiente

Los ambientes demasiado calefaccionados resecan la piel porque eliminan la humedad del ambiente. Para compensarlo, es importante humidificar el ambiente usando un umificador que además ayuda a que no se resequen las mucosas y la garganta.

6

No usar sintéticos ni lana directamente sobre la piel

La lana o los sintéticos directamente sobre la piel ejercen fricción y pueden causar enrojecimiento y comezón. Lo ideal es usar materiales como el algodón, lino o seda en contacto directo con el cuerpo.

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