Nuevos factores de riesgo del cáncer de mama

Un reciente estudio realizado por investigadores de la Clínica Mayo y publicado en la edición online de la revista Journal of the National Cancer Institute, señala que aquellas mujeres cuyos senos son densos y no presentan involución lobular (una transformación que se da en el tejido mamario -la atrofia orgánica de la capa superior de las células- comúnmente a causa de la edad), son más proclives a desarrollar cáncer de mama que las que tienen poca densidad mamaria e involución completa (a medida que la mujer envejece los lóbulos -glándulas que producen la leche- empiezan a anularse y alrededor de los 70 años en el 53% ya se ha completado este proceso). De ello se desprende que el riesgo de cáncer de mamá se reduce con la edad.

Del estudio participaron 2,666 mujeres de entre 18 y 85 años de edad con enfermedades benignas del seno a las que se controló durante alrededor de 13 años, período en el cual un 6.5% de ellas desarrolló la enfermedad.

El estudio reveló que la densidad mamaria y la involución lobular son factores de riesgo independientes para la enfermedad, señalando que lo que incrementa el riesgo es la combinación de los siguientes factores: tejido mamario denso (a más densidad mamaria más alto es el riesgo de cáncer de mama) y ausencia de involución lobular.

Es decir que el riesgo de cáncer de mama desciende con la edad, ya que a más avanzada esta, se reduce la densidad del tejido mamario, sobre todo a partir de la menopausia y, generalmente, se completa el proceso de involución, en el que hay una reducción del tamaño y cantidad de lóbulos y como se presume que el cáncer de mama comienza allí, al reducirse éstos también lo hace el riesgo.

Entre los factores de riesgo ya conocidos están

  • La edad: Cerca del 60% de los cánceres de mama se dan en mujeres sexagenarias
  • Edad de la primera menstruación: Tener la primera menstruación a muy temprana edad (antes de los 12 años de edad) incrementa el riesgo de desarrollar la enfermedad
  • Ser madre por primera vez a edad avanzada
  • No tener hijos
  • No amamantar
  • Factores genéticos: Algunos defectos genéticos (en los genes BRCA1 y BRCA2) elevan hasta un 80% el riesgo de cáncer de mama en aquellas mujeres que los padecen
  • Factores hereditarias: Antecedentes de cáncer de mama en la familia
  • Antecedentes personales de cáncer de mama u otras enfermedades de las mamas
  • Utilizar anticonceptivos orales
  • Terapias hormonales: El uso extendido de este tipo de terapias (combinación de estrógenos y progesterona) que son usadas, generalmente, para aplacar los síntomas de la menopausia, está asociado al incremento del riesgo en el largo plazo
  • Menopausia tardía: En general aquellas mujeres que tienen la menopausia luego de los 55 años son más propensas a desarrollar cáncer de mama
  • Sobrepeso: incrementa el riesgo luego de la menopausia
  • Sedentarismo: No practicar ninguna actividad física con regularidad
  • Consumo regular de alcohol: La ingesta diaria de alcohol (más de un vaso por día) se asocia con el riesgo de la enfermedad a largo plazo
  • Alto consumo de grasas saturadas: Según un estudio realizado por en la Unidad de Nutrición de Cambridge (Inglaterra),las mujeres cuya alimentación consiste en una elevada ingesta de grasas saturadas (presentes principalmente en los alimentos de origen animal como ser carnes y productos lácteos enteros), presentan un riesgo más grande de desarrollar cáncer de mama

Tener alguno de estos factores de riesgo no significa que efectivamente una mujer vaya a desarrollar cáncer de mama, sí que es más propensa que otras y que debe cuidarse al respecto. Controlarse regularmente (ir al ginecólogo) y realizarse los exámenes de detección (mamografías, ecografías), es después de cierta edad (40 años aproximadamente), la mejor manera de prevenir la aparición de la enfermedad.

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