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Algunas de las situaciones que llevan a comer según las emociones y no según el estómago son: Ansiedad, tristeza, ira, mal humor, soledad, baja autoestima, etc.

Comer por impulso emocional
Para no defraudar al cocinero

Todas las personas pasan por distintas situaciones que les despiertan diversas emociones negativas: Tristeza, ansiedad, enojo, miedo, preocupación, ira, etc. Hay quienes pueden manejar sus emociones y hay quienes deben recurrir a distintos medios para sobrellevarlas, algunos a medicación (ansiolíticos, antidepresivos, etc.) y otros que hacen la catarsis a través de la comida. Esto es lo que se conoce como alimentación emocional, cuando se come según las necesidades emocionales y no según las orgánicas.

El especialista en trastornos alimenticios del Eating Recovery Center de Denver Carolyn Jones explica:

Es un comportamiento de negación, para no ser lastimado. Cuando un individuo tiene problemas frente a un pensamiento o situación, utiliza la alimentación emocional como forma de evitar ese pensamiento o situación

Pero hay algunas situaciones particulares que desencadenan la alimentación emocional, entre ellas:

1

Comer para no defraudar al cocinero

Cuando alguien en la familia cocina y pone todo su amor, su tiempo, su energía en preparar un platillo para sus seres queridos, puede resultar un poco violento decir que no se quiere comer. Esto se da frecuentemente entre los latinos, en donde las madres y/o abuelas prepararan comidas especiales y si no se prueban pueden sentirse mal. Pero es una cuestión de costumbre y requiere un cambio de hábitos. Para empezar a cuidarse, hay que aprender a decir No, a este tipo de tentaciones.

2

Comer para ser aceptado por el grupo de pares

Esta conducta puede darse, sobre todo, en los adolescentes que están permanentemente buscando su identidad y la aceptación de su grupo de pares. Entonces por ejemplo, si alguien se está cuidando y sale a comer con sus amigos y todos comen hamburguesas, es poco probable que decida pedir una ensalada. Ya que puede ser visto por los pares como algo raro y por ello no aceptarlo en el grupo.

3

Comer por ansiedad

Cuando una persona es ansiosa esa ansiedad se manifiesta en todo momento. Un ejemplo es estar en un evento social en el que no se está del todo cómodo, donde no se conoce a nadie y en el que la comida es el centro. Entonces es muy posible que el ansioso sin siquiera darse cuenta, descargue toda su ansiedad comiendo todo lo que pasa delante de él.

4

Comer por aburrimiento

Es similar al ítem anterior, la persona no tiene hambre pero su tedio la lleva a comer y a querer superarlo a través de la comida.

5

Comer más y mal por cansancio

Luego de una larga jornada laboral, cuando uno llega cansado a casa, es mucho más fácil llamar al delivery de pizza, que ponerse a preparar una ensalada. Por ello, se aconseja cuando uno quiere cuidarse, tener siempre en el refrigerador comida saludable, como ser verduras prelavadas, ensaladas preparadas congeladas, etc. Es decir opciones saludables de bajas calorías que puedan prepararse rápido, con las que evitar la tentación de la comida rápida, para cenar y acostarse.

6

Comer por tristeza

Son típicas las escenas de películas en que la protagonista está triste y abatida por algún problema sentimental, entonces se sienta en un sillón con un enorme pote de helado o una caja de chocolates. Con lo cual lo único que se logra es que la aguja de la balanza suba cada vez más y la tristeza sea doble: Por el mal de amores y por el aumento de peso. La solución es buscar cosas que otorguen placeres más duraderos como juntarse con amigos, alguna expresión artística, leer, hacer deporte, etc.

7

Comer por ira

Enojarse con uno mismo por no poder controlarse con la comida, puede ser uno de los desencadenantes para comer más. Al no poder lograr el peso deseado, la persona siente que debe castigarse y come en exceso como castigo.

8

Comer por soledad

Si bien el comer es una necesidad fisiológica primaria, la idea es comer para cubrirla y no para sentirse acompañado, feliz, etc. En general, cuando las personas comen en soledad se limitan a eso solamente a comer y se evitan las largas sobremesas y charlas posteriores, características de las comidas en grupo. Pero cuando se busca paliar la soledad a través de la comida, la cosa puede complicarse y el resultado ser aumento de peso, obesidad y más soledad y asilamiento. En la medida que uno se siente bien y conforme con su cuerpo, es más probable que se sienta motivado y mejor predispuesto a socializar.

9

Comer por mal humor

Esto es característico, si bien hay personas que cuando están mal se les cierra el estómago y no pueden comer, hay otras que necesitan comer para sentirse mejor. Es el caso del chocolate que mejora el humor de las mujeres, por ejemplo.

10

Comer por baja autoestima

La baja autoestima está directamente relacionada con los problemas de peso y el exceso de comida. Las personas que tienen baja su autoestima, no pueden ponerse límites a ellos mismos, así como no pueden hacerlo con el resto del mundo y por ello muchas veces comen en exceso.

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